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  • Miércoles 25 de Febrero de 2026

Despertar en la IV República

Reelección de legisladores: riesgos

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Por José Agustín Ortiz Pinchetti


La reelección legislativa cumple 10 años desde que en 2014 fue aprobada como parte de la reforma constitucional que nacionalizó el sistema electoral en nuestro país.
Después de los comicios del pasado 2 de junio, vale la pena analizar los resultados de esta figura que permite a los diputados federales reelegirse hasta en cuatro ocasiones y a los senadores dos, es decir: en ambos casos pueden ocupar el cargo hasta por 12 años de manera consecutiva.
Uno de los argumentos más sólidos vertidos a favor de la reelección legislativa consistió en señalar que con el voto la ciudadanía tiene la oportunidad de evaluar el desempeño de los legisladores electos y que éstos, a su vez, podrían adquirir mayor conocimiento y profesionalización en sus tareas.
Esta figura ya fue puesta a prueba en dos comicios federales.
Por lo que toca al proceso electoral 2020-2021, lograron reelegirse 139 diputados federales (107 por mayoría relativa y 32 por representación proporcional), es decir, 27.8 por ciento del total de las 500 curules.
En las votaciones del pasado 2 de junio, en la Cámara de Diputados lograron su reelección 59 legisladores (11.8 por ciento), mientras en el Senado de la República lo hicieron 18 de las 128 senadurías disponibles (14 por ciento).
Habrá que analizar si la reelección de estos legisladores corresponde a un conocimiento de la ciudadanía de sus cualidades y aptitudes al legislar o únicamente obedeció, en el caso de Morena, al arrastre de la candidata presidencial ganadora y de la figura política del Presidente.
Esto servirá para saber si los objetivos de esta figura se han alcanzado o se debe pensar en su eliminación en una próxima y necesaria reforma electoral.
La reelección legislativa puede traer consigo vicios que deben ser evitados.
Por ejemplo, puede prestarse a prácticas corruptas desde las dirigencias partidistas, al reasignar las candidaturas y con esto darse la burocratización partidista, que sería muy dañina para la democracia.
Lo más importante es evitar que la figura de la reelección legislativa se convierta en un obstáculo para que llegue gente nueva y con ideas frescas a la política y permita la renovación de ésta.
Colaboró: Mario A. Domínguez