La codicia es el verdadero espíritu de esta época. En los años 80 y 90, los conservadores estadunidenses restauraron el viejo individualismo con el lema “la codicia es buena” bajo el nombre de neoliberalismo. Sus frutos: aumentaron las desigualdades en las naciones ricas y abrieron un abismo entre las ricas y las pobres. Arruinaron a varios países muy estables, rompieron los récords de desempleo y por primera vez en la historia una generación de estadunidenses vive peor que la de sus padres. Los beneficiarios han acumulado fortunas de millones de dólares, mansiones inmensas, aviones particulares y yates, además de consumo de drogas y prostitutas finas. Y de seguro una sensación inefable de poder. En un momento de la película los defrau- dadores aceptan que no pueden contenerse, y en otro se demuestra con placas cerebrales que conseguir altas ganancias tiene el mismo efecto que una droga poderosa.
Para poder hacer triunfar al neoliberalismo se debilitó a los estados y se eliminaron las regulaciones. Libre del impulso voraz produjo una corrupción que no sólo abarca al gobierno, sino que se extiende a la academia y a los círculos intelectuales. Los grandes grupos de interés controlan el Congreso y bloquean las leyes que permitirían una rectificación. A pesar de que Barack Obama denunció estas prácticas y a sus agentes, ha terminado sometido a los dictados de la oligarquía. En México, a escala, ha sucedido lo mismo.
Es difícil vencer el escepticismo. No se ve en el panorama cercano un cambio, pero la humanidad guiada por el instinto de conservación tendrá que despertar y reaccionar. La rebelión democrática en el mundo árabe, el movimiento del poeta Javier Sicilia en México y la reciente sublevación juvenil en España son portadores de esperanza. La indignación puede convertirse en un propósito político, en rechazo a la complicidad entre las autoridades y los intereses de la codicia. En los próximos años viviremos la tensión entre la inclinación a obedecer la voracidad y la necesidad de un renacimiento. Todos nosotros estaremos en el escenario. joseaorpin@yahoo.com.mx
