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La Verdad del Sureste

Disidencias

Devolver la paz y la tranquilidad sin ejército y sin muertos *López Obrador y los obispos católicos, relaciones complejas *El Papa Francisco al país, coadyuvante en la pacificación


  Una guerra entre mexicanos por el terrible diferendo del comercio de las drogas no se puede seguir combatiendo en las calles a metralla cruzada entre soldados y pistoleros con saldos mortales y ríos de sangre de jóvenes y niños mexicanos. La política económica aplicada por los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña, ha creado las condiciones del delito entre la juventud para luego asesinarlos a nombre de la ley.    Es la única forma para combatir a (jóvenes) criminales: aseguran los candidatos presidenciales de la coalición Todos por México, José Antonio Meade Kuribreña; de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés; la misma candidata independiente Margarita Zavala, advierte con pulso de hierro: “mantendré al Ejército en las calles”. Lo hizo su esposo Calderón. Sin duda es una decisión apegada a una posición más discriminante y despectiva que judicial, hacia jóvenes obreros y campesinos que ingresan al crimen por necesidad económica y falta de oportunidades. Y no por gusto, como veladamente han expresado de diversas formas los tres políticos que recalcan su determinación por la misma estrategia. Entiendan: la juventud mexicana no tiene vocación asesina.  Son las circunstancias las que crean escenarios que dificultan las posibilidades de emplease y encarrilar economías por cuenta propia…   Sin embargo, el candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés  Manuel López Obrador (AMLO) propone atacar la desigualdad desde sus raíces y pacificar al país con medidas inéditas hasta el momento como: amnistía, dotar de becas a ninis, apoyar con recursos a jóvenes, destinar un billón de pesos anuales al campo y apoyarse en el Papa Francisco para afianzar un proceso de paz. Esto último fue el resultado que se generó de la reunión que AMLO sostuvo con jerarcas católicos de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), donde el tabasqueño dijo, que a partir del primero de julio, cuando gane la elección y sea presidente electo, solicitará la visita del Papa Francisco, para que ayude en el difícil, pero indispensable proceso que se debe seguir para pacificar al país y lograr disminuir en forma importante la inseguridad que azota a México. López Obrador, plantea realizar foros de discusión y análisis en las que participen expertos y miembros de las religiones para que antes de iniciar el gobierno se cuente con una propuesta respaldada por todos sectores: sociales, políticos, económicos y religiosos. Propuesta que es posible en el entendido que el Papa Francisco ha mediado ante los conflictos internos de Colombia y también entre Estados Unidos y Cuba, donde por supuesto, los logros fueron evidentes.   OBRADOR Y FRANCISCO Todos recordaremos que en octubre de 2014, visitó Roma, llevando una carta al Papa de reconocimiento su liderazgo y una medalla de Fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indígenas de México. Ocasión en la que los medios nacionales dieron cuenta de la recepción cordial que le dio el Pontífice y cuyo contacto se mantuvo a través de intermediarios autorizados, pero que permitió el acercamiento que lleva a la invitación para que visite y tenga un encuentro con los fieles católicos de México. En resumen la idea es recuperar la paz, sin muertes innecesarias.
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