La disyuntiva nacional en 2012 RUBÉN MÚJICA VÉLEZ

“No se trata de conservar el saqueo actual, sino transformar México”

Las elecciones de Julio de 2012 revisten importancia crucial para la sociedad mexicana. Se confrontan dos programas, uno de gobierno, es decir apenas sexenal. El otro es un Proyecto de Nación. Veamos cuál es la esencia de un programa confuso que menciona Peña Nieto, ignoramos si  aprobado por el PRI y el Proyecto de Nación de las izquierdas y del Movimiento Ciudadano  (MORENA) que emergió y cobró importancia en  menos de un año
    El candidato del PRI ha revelado un profundo desconcierto, producto de su desconocimiento del país. Su lejanía de la lectura y más aún de la investigación de los problemas nacionales, lo inhabilita para desempeñar así sea superficialmente el puesto político más alto del país. Sus tropezones con la realidad social, debería preocupar severamente a los fieles seguidores de un partido cuyas banderas han sido enterradas. Pruebas: los cambios de nombre desde su creación como Partido Nacional Revolucionario, a Partido de la Revolución Mexicana y Partido Revolucionario Institucional, revela pugnas graves en las fuerzas e intereses que lo integran.
    El Partido Nacional Revolucionario creado en 1929 fue la forma institucional hábil para controlar los ambiciosos “generales” surgidos del movimiento de 1910. En esos años, los puestos burocráticos y militares aún “olían a pólvora” El PNR acabó con los alzamientos armados y con prebendas se colmaron las ambiciones de los nuevos caciques regionales.  El Partido de la Revolución Mexicana, nombre adoptado en 1938 a iniciativa de Lázaro Cárdenas. Destaca el carácter mexicano y la responsabilidad de sumarse a los  “intereses superiores de la Nación”.
    Partido Revolucionario Institucional. En 1948 los cambios en los sectores integrantes y sus intereses económicos, revelan la mayor contradicción que puede contener el nombre del PRI. O es revolucionario o es institucional. No hay medias tintas. Los revolucionarios auténticos pretenden cambiar las instituciones para ponerlas al servicio del pueblo, pero intentan cambiar fundamentalmente la sociedad. Ávila Camacho en 1940 al declarar “Soy creyente” apuró el desastre del laicismo que defendió Benito Juárez desde 100 años antes. Al refundar el partido como PRI, en el nombre se plasmó la contradicción que revelaba el declive, la derrota de los ideales nacionalistas. Ponía de relieve el peso de grupos de burgueses urbanos y rurales en el partido que “representaba a toda la Nación” El galimatías que es el “Sector Popular” integró a los modestos trabajadores informales en expansión con los ricachones del país. Algo así como reunir a tiburones con sardinas. Así, el PRI reflejó su derechización más intensa a costa, como no podía ser menos, de las organizaciones sociales. Un paréntesis. El PRI fue objeto del asalto salinista. Pretendió crear un partido con  la “filosofía” que propuso Jesús Reyes Heroles: el liberalismo social. No prosperó y la “brillante” idea salinista está olvidada. Los priístas tienen una deudora: Beatriz Paredes. Apenas hace cosa de tres años, de manera insólita afirmó: “SOMOS SOCIALDEMÓCRATAS”. Esta inesperada frase tiró definitivamente las banderas nacionalistas que el PRI esgrimió por cerca de 75 años. ¿Cómo explicarle a los priístas de base que ahora eran socialdemócratas? Como dijo alguno ¿y eso con qué se come? Jamás en un mitin campesino un priísta difundió su sello socialdemócrata.  Ahora Enrique Peña Nieto ¿Qué ofrece? ¿A qué se comprometió ante los yanquis, sin consultar a los mexicanos? A mantener el TLC con Estados Unidos de N.A y Canadá sin revisión alguna;  integrar más nuestra economía a la de EUA de NA, cuando esa dependencia nos ahoga y empobrece. Continuar la “guerra” contra el narco de Calderón, Excelente negocio de empresarios yanquis de la droga: la venden en sus ciudades y la “guerra” en México las encarece y eleva sus utilidades. Se suman a las ganancias de ventas de armas. Acá sumamos 70,000 crímenes, inseguridad, quiebra de negocios, desempleo hambre.
    AMLO ¿a que se ha comprometido no con los yanquis, sino con el pueblo? A enviar al Ejército a sus cuarteles. A contrarrestar la narcoeconomía con empleos a jóvenes e inversiones productivas en el país. A renegociar el TLC para apoyar el mercado interno, es decir las actividades productivas nacionales, incluyendo a empresarios; “a regresar al campo mexicano” para producir nuestros alimentos y contener la emigración. El ex-Presidente Carter reconoció que un país que no produce sus alimentos, está esclavizado al extranjero “por el estómago”.
    AMLO se ha comprometido a apoyar la mediana y pequeña empresa para crear empleos y revitalizar la economía del país; integrar la red de comunicaciones y facilitar el transporte de personas, productos y estimular la economía; hacer de PEMEX lo que históricamente ha sido, palanca financiera del crecimiento de la economía y rescatarla de manos extranjeras; apoyar a los estados y contener la emigración a las urbes; rescatar la minería actualmente concesionada, entregada, a empresarios extranjeros; etc.,
    Muchas y alentadoras medidas y programas ha comprometido AMLO con la sociedad mexicana. Resulta muy recomendable estudiar el libro “Nuevo Proyecto de Nación” en que se perfila la silueta de un nuevo país.
    Finalmente debemos señalar: mientras Peña Nieto, con vacilaciones e ignorancia indiscutibles, repite frases hechas, vacías y luce un libro que dice suyo, AMLO aporta una obra clave para un México mejor en el futuro inmediato. Los mexicanos ambicionamos acabar con el derroche de las riquezas nacionales por y entre los corruptos de siempre y nacionalizar las actividades económicas.
    Con AMLO, millones de ciudadanos luchamos por acabar con el lodazal actual y construir un país transformado. Hacer un México nuevo, amoroso y fértil para que las múltiples culturas que integran nuestra nacionalidad, florezcan a un nuevo día. Por eso luchamos.
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