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La Verdad del Sureste

Educación y seguridad pública

Algunos apuntes en torno a la responsabilidad social para combatir el delito


La civilidad, la urbanidad, la convivencia, los hábitos, el lenguaje y las creencias, son materializaciones de una educación establecida mediante una estructura legal, que se socializa a través de la enseñanza y que se transmite por los padres de familia e instituciones públicas y privadas, a las nuevas generaciones.
    Enseñar, implica fundamentar, direccionar, y hacer cumplir el objetivo final, de garantizar el aprendizaje y la aplicación de los conceptos básicos que permitan a los jóvenes conocer y entender su entorno, convivir, desarrollar sus capacidades y habilidades, para finalmente cumplir objetivos en aras de continuar los procesos culturales y tecnológicos que permitan permanecer y crecer como entidades colectivas.
    La educación desde mi punto de vista, estriba en dos componentes esenciales:
    El primero: es la educación que nace en el hogar, es el que enseña y educa sobre la civilidad, la convivencia, los hábitos, las creencias, los valores, la cultura, la familia, el lenguaje, etc.
    El segundo: es la educación institucional, es la que informa y forma en los conocimientos científicos y tecnológicos, el marco legal, la filosofía, la cultura como arte y expresión de destrezas y habilidades desarrolladas, etc.
    En su conjunto, ambas son responsabilidad del Estado. Y es el gobierno el responsable de crear y mantener el pensamiento positivo-constructivo en los hombres y mujeres que conforman la sociedad. Digamos, que esta es la parte teórica, la ideal, la que se propone y desarrolla desde la Secretaría de Educación.  
    La enseñanza como sistema educativo en el país, enfrenta peligros que dificultan la operación coherente de estos dos componentes indisolubles que menciono. Y que por las condiciones imperantes, es necesario identificar para tratar a cada cual en su justa dimensión, buscando que cada espacio o nivel, sea tratado y rinda los frutos esperados.
    No obstante, mantener la unidad y la coherencia para lograr una educación efectiva y de calidad en nuestro sistema educativo, sigue siendo el objetivo final que no se alcanza.
    Identificar la parte que le corresponde a la educación familiar y la parte que le toca a la educación institucional; hace posible conocer la educación en su situación más explícita, más esquemática, menos compleja y clara para los padres de familia y los profesores; permitiéndonos conocer los problemas que afectan la educación de los niños y jóvenes en México y en Tabasco.
    En este modesto esfuerzo, señaló algunos de los problemas, que desde mi juicio, impiden que el sistema educativo resuelva este importante reto:
    Primero: Las luchas de poder del sistema político mexicano, incluye al sindicalismo. Y por lo tanto, las diferentes organizaciones sindicales, - de todos los niveles educativos-, deciden en función de intereses corporativos y en gran parte alineados a intereses de partidos. Lo que los convierte en socios e integrantes de grupos nacionales, enganchados a intereses políticos ajenos al tema educativo; SITET, CNTE, SNTE, SICOBATAB, etc. Son la muestra, y cuyo principal instrumento de negociación, es el otorgamiento de privilegios e impunidad a dirigentes, y… a funcionarios corruptos. 
    Segundo: Los recursos de los gobiernos no son suficientes para dotar de infraestructura a miles de planteles que requieren mantenimiento, ampliación de aulas; o bien se requieren nuevos planteles en asentamientos poblacionales de nueva creación en el estado y el país. Problema que causa en la población de edad escolar, falta de interés para acudir a la escuela a tomar clases; y que incluso, se ve reflejado en un porcentaje determinado de bajo aprovechamiento y analfabetismo.
    Tercero: Existe la falsa creencia o mito en los grupos de poder económico, que “a mayor educación popular o pública, mayores exigencias y por lo tanto riesgos de emancipaciones masivas de obreros y campesinos”. Mito temerario y prejuicioso desde mi punto de vista.
    Sobre el prejuicio: Gordon Allport, psicólogo de la Universidad de Harvard, definió al prejuicio como: «una actitud suspicaz u hostil hacia una persona que pertenece a un grupo, por el simple hecho de pertenecer a dicho grupo, y a la que, a partir de esta pertenencia, se le presumen las mismas cualidades negativas que se adscriben a todo el grupo. Esta forma de pensar surge como resultado de la necesidad que tiene el ser humano de tomar decisiones firmes y concretas de manera rápida, tomando información generalizada de la que se tiene hasta el momento para emitir juicios, y sin verificar su veracidad. (Gordon Allport, The Nature of Prejudice, publicado en 1954, pág. 7).
    Parte indeseable en la búsqueda del objetivo de alcanzar la calidad en la educación pública; toda vez que esta idea, ha llevado a los gobiernos a ver los asuntos educativos desde diferentes puntos de vista, y a promover la educación masiva en escuelas particulares (llamadas de paga). Lo que ha traído como consecuencia la desatención de las instituciones públicas en el cumplimiento del objetivo de lograr una educación de calidad.
    Particularmente, la educación de tipo privada, de paga o como se le quiera llamar; cumple la función de disminuir las inversiones públicas en el área. Pero esto, no debe suponer, que se busque una mayor participación privada en la formación educativa de la gente, sobre todo porque la educación pública, es una tarea del Estado. 
    Cuarto: La irrupción en las tareas educativas de las tecnologías de la información como el internet, así como la presencia de distractores – llámese, estos: cine, televisión, radio, revistas, juegos de nintendo y periódicos, se presentan como instrumentos que han modificado hábitos como el de la lectura, las relaciones personales, los juegos y el deporte escolar, etc.  
    Opino que tomar como principal herramienta el Internet, es un punto de vista de visión corta. Sobre todo, porque es una herramienta que acelera el conocimiento generalizado y desordenado, que promueve excesivamente el consumismo y ofrece distractores paralelos como el cine a deshoras, noticias de espectáculos, deportes sin límites, etc. Y luego LA TAREA ESCOLAR no se hace bien, o simplemente no se hace.
    Internet sería útil, siempre y cuando se tengan programas exclusivos de formación educativa. Con libros, revistas, periódicos, películas, programas especiales en línea, de lecturas masivas, exclusivas y de acuerdo a las edades escolares. E incluso, para los padres, no hay nada didáctico que promueva la Secretaría de Educación, como oferta a una educación extramuros.      
    Quinto: Los conflictos personales y la visión del  mismo profesional de la educación, quien en muchas veces, busca en su oficio, excelentes salarios y beneficios. Interés más que justificado, luego de hacer una carrera a la que se dedicará y de la que vivirá durante su vida productiva y de la que espera ganancia. No obstante, se ha olvidado el compromiso y el sentido de servicio a la tarea de educar.
    Sexto: Los problemas familiares, generados por el divorcio, podrían señalarse como la causa principal de la desintegración y la violencia familiar. Particular interés, se le concede a esta parte de la salud psicosocial de los estudiantes, toda vez que los problemas derivados de la desintegración familiar son LAMENTABLES, e influyen en su rendimiento personal, en la visión de su futuro, en la paz pública, y en el uso de alcohol y drogas. E incluso, la desvalorización de sus personas que los lleva a formar parte del grupo de los NINIS.     
    Problema que no sólo impacta en los aspectos educativos, sino que va más allá, debido a que los hijos del divorcio y del maltrato familiar, acumulan por lo general resentimientos y enojos, que expresan a través de conductas violentas, agresivas hacia los demás y hacia ellos mismos.
    Séptimo: El crecimiento de la población también representa un elemento sin control, que afecta la planeación educativa.
    “Entre 1990 y 2010, la población de México creció en 31 millones de personas, es decir, a un promedio anual de 1.5 millones de personas, de acuerdo con un reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Con ese aumento, la población del país llegó a 112.3 millones de personas, lo que lo coloca en el lugar 11 entre las naciones más pobladas del mundo, señaló el INEGI en el marco del Día Mundial de la Población, que se conmemora el 11 de julio. Los países con más habitantes son China, India y Estados Unidos. La tasa de crecimiento demográfico en México disminuyó consistentemente durante los primeros 15 años de ese periodo, para volver a subir en el último lustro. De 1990 a 1995 fue de 2.1%; de 1995 al 2000, de 1.6%; del 2000 al 2005, de 1%, y del 2005 al 2010, de 1.8%, según las cifras del INEGI. (CNNMéxico-Internet http://mexico.cnn.com/nacional/2011/07/08/).
    Crecimiento de la población que es interpretada como benéfica por algunos sectores románticos y religiosos. Pero que para ser objetivos; cuando la población crece más allá de las capacidades económicas del estado, podría traer problemas para su desarrollo, su educación en niveles óptimos.  Resolverlos en cada uno de sus factores negativos, requiere desde mi punto de vista despojarnos de trivialidades, prejuicios, vicios e intereses políticos. Adentrarnos en la noble tarea de educar es la tarea que nos debe de ocupar a todos por igual.

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