Nuevamente en el estado de Tabasco la Comisión Federal de Electricidad (CFE) comenzó su cacería en busca de los usuarios del servicio de electricidad que mantienen una resistencia ante el cobro excesivo por este servicio.
El servicio eléctrico no puede ser considerado como una mercancía, debe verse como un derecho humano y social, que debe ser garantizado por el Estado y al cual deben tener acceso todas las personas que habitan en el país.
Desde la perspectiva de los derechos humanos, los gastos personales o los familiares no debe impedir ni comprometer la satisfacción de otras necesidades básicas. Es decir, para cubrir los gastos de energía eléctrica no debe sacrificarse el disfrute del derecho a la alimentación, la salud, educación, etcétera, como actualmente ocurre en el país.
El acceso a la energía eléctrica como un derecho humano debe reflejarse en una Tarifa Justa que contribuya a la equidad social del país.
En nuestro país la CFE y la extinta Luz y Fuerza del Centro, proporcionaban el servicio de energía eléctrica a 36.6 millones de usuarios, de los cuales el 88.46% de ellos corresponde al sector doméstico, quienes consumen el 25% del total de la energía eléctrica, y cuya población atendida con servicio eléctrico es de 99 millones, de un total de 118 millones de habitantes en México.
Cabe resaltar que el sector industrial representa sólo el 0.75% de usuarios y consumen el 58.78% del total de energía eléctrica.
Es de comentar que la infraestructura de generación hidroeléctrica y geotérmica del país, constituyen la columna vertebral del abasto eléctrico al aportar un 35.56% de la producción total nacional. Esto representa una riqueza del pueblo mexicano que ha sido producto de su esfuerzo histórico y está completamente asociada a la soberanía de la nación. En cuanto al costo de producción de estas tecnologías se debe señalar que no está atado a los precios inestables de los energéticos de origen fósil.
En diciembre del año pasado, mientras el pueblo mexicano celebraba a la Virgen de Guadalupe, el gobierno llevaba a cabo la mayor traición en la historia del país, nos referimos a la Reforma Energética, la cual, después de 76 años de haber consolidado la soberanía energética de la nación, en un par de horas le entrego la riqueza y el futuro de nuestro pueblo al capital privado.
El párrafo sexto del Artículo 27 Constitucional antes de la Reforma decía:
Corresponde exclusivamente a la Nación Generar, Conducir, Transformar, Distribuir y Abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público.
Con la Reforma se mutilo el artículo 27 Constitucional de la siguiente manera:
Corresponde exclusivamente a la Nación la Planeación y el Control del sistema eléctrico nacional, así como el servicio público de Transmisión y Distribución de energía eléctrica.
De esta manera podemos apreciar como con la eliminación de estas simples palabras, se entrega la riqueza de la nación a manos de empresas privadas y del capital trasnacional, y una vez más, el pueblo de México pagara las tarifas que estas deseen imponer por el uso de este servicio.
Comité Nacional de Estudios de la Energía A.C.