EL ENGAÑO DEL LIBERALISMO SALINISTA
El liberalismo económico salinista, fue una integración al internacionalismo económico y financiero; un plan que eliminó los mercados locales y nos convirtió en sus empleados
La inclusión de México al Tratado de Libre Comercio, por el gobierno mexicano durante la administración del presidente Carlos Salinas de Gortari, marcó la era en la que México se integraba a las economías de Estados Unidos y Canadá en condiciones sumamente desventajosas. E incluso podríamos afirmar que como nación cedimos derechos y autoridad, a tal grado de resultar engañados en un pacto donde abrimos nuestras fronteras a todo tipo de productos, convirtiendo a los mexicanos en empleados de empresas trasnacionales, y despojándolos de la posibilidad de crecer por sus propias iniciativas.
Fue la parte más actualizada de un proyecto intervencionista de los países industrializados, ese proyecto que desde las aulas de HARVARD se ha metido a huevos al pueblo de México a través de los presidentillos “genios” como estos tipos de apellidos Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña. La idea de estos países es la misma de siempre: la de influir y dominar con la intensión de mantener la hegemonía en los mercados, la rectoría de la industria mundial, la colocación de capitales y el control de la usura.
Parece increíble, pero a partir de este proyecto avasallador del grupo de los 8 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, Canadá, Japón y Rusia), se derivan las políticas públicas del Estado Mexicano en materia económica y de créditos. El objetivo de estos países es abrir y asegurar mercados y consumidores para colocar toda su producción tecnológica, de alimentos y mercancías diversas. Reduciendo nuestras capacidades a exportar materias primas y energéticos que hagan mover su industria.
Plan que se aplica en todas las áreas de la producción nacional, convirtiéndonos en consumidores de su producción y empleados de sus empresas. Política que nos inmovilizan en cuanto a la producción agropecuaria, la creación tecnología y las asociaciones para la producción.
Lo último y más reciente de esta política es la de vendernos petróleo y gas, (que ironía cuando en México tenemos abundante petróleo y gas), pero como imposición se nos obliga a adquirirlo de los Estados Unidos. Esta medida es increíble, increíble, porque no se puede pensar que es una medida inteligente y de provecho para nosotros.
Harv-asco (de asco), es la escuela enajenante de los EE.UU, la que “lava el cerebro” a líderes de países como el nuestro, para luego explotar a sus pueblos mediante sus planes intervencionistas y la autorización de pactos entreguistas como el Tratado de Libre Comercio firmado por Salinas.
El liberalismo económico y toda su fraseología, no es más que la intervención de los 8, en ese objetivo de extensión de mercados QUE A ELLOS LOS MANTIENE RICOS Y a nosotros nos hace cada vez más pobres. Situación que nos convierte en un país amarrado de las manos, vendados de los ojos y manipulado mentalmente, lo que lleva a que se desechen proyectos creativos, sobre todo aquellos dirigidos a la producción industrial.
Este inmovilismo económico que prevalece y que se mueve únicamente ante la dinámica de los mercados – léase bien – no nos permite crecer. Sino que contrario a ello, reduce o pulveriza la capacidad de crecimiento, empobrece a la clase obrera y obliga a la gente del campo a vivir de “puro milagro”. Los mexicanos más preparados emigran – otra ironía – como parte del proyecto intervencionista a esos países a mejorar sus procesos de producción y generar más riqueza a sus economías.
Mientras que los gobiernos locales. Básicamente los presidentes, se ven obligados a hacer todo tipo de maniobras para hacer funcionar al país, pese a la imposición de este mecanismo intervencionista. A hacer magia en el interior de la república para habilitar la economía, generar producto interno bruto, y controlar a una población que por lógica exige y merece mejor desarrollo humano.
Es hora que el pueblo de México, conozca estos perversos e inhumanos mecanismos de control de los países industrializados. Para que en las próximas elecciones nacionales definan bien su voto y voten por una propuesta desligada a estos intereses perversos de los países ricos. Esos países que influyen en la selección de un presidentes mexicano “a modo”.
Aventurándonos a opinar, los partidos que apoyan el proyecto intervencionista es el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional. El PRI es el partido más cercano al intervencionismo como corriente política, ya que los presidentes emanados de ese partido, se han comportado como serviles a los industriales de los 8 países mencionados. El PAN por su parte ha cedido ante este descomunal poder, aunque se ha visto un poco inclinado en incentivar la industria nacional. Los otros partidos no han tenido la oportunidad de mostrar sus políticas en materia de comercio e industria exterior.
En resumen a ver si alguien logra frenar a los ingleses, norteamericanos, alemanes, franceses, italianos, rusos y japoneses. Referencias a quienes admiramos como pueblos y culturas. Sin saber que son nuestros verdugos….