Las grandes trasnacionales petroleras han sido beneficiadas con áreas completas de zonas con potencial energético que las enriquecerá.
No. Se incluye al uso de las fábricas, de los comercios y lugares en que se prestan servicios turísticos como hoteles, etc. En México están trabajando por debajo de su capacidad. Están subutilizados.
Esto deriva que los empresarios tienen altos costos que no cubren con los productos y servicios que les demandan. Sus ingresos no cubren los costos y quiebran. Viene a cuento por que Felipe Calderón y su destructivo gobierno acaba de tomar otra decisión que no es ni más ni menos que prueba de sus afán de destruir al país, a su economía. Acaba de eliminar los impuestos, los aranceles, a las importaciones chinas. Es decir, se aplica un TLC favorable del todo a los asiáticos y contrario del todo a los productores mexicanos. Nuestro comercio con China ya le favorecía tremendamente: una diferencia de 15,000 millones de dólares marca el desbalance entre México y China. Nos venden 15,000 millones de dólares, arriba de lo que les vendemos. En pocas palabras, China es una aspiradora que succiona el trabajo en México. Peor. México es el país que más denuncias internacionales ha puesto por prácticas desleales de comercio realizadas por los chinitos. En pocas palabras a nosotros: ¡Nos engañan como chinos…los chinos! Pero no se trata de engaños y juegos chinos. No. No nos engañemos. Es la política destructiva de un gobierno que está entregando toda la economía a extranjeros: a los españoles, por intermedio y en honor a Camilo Mouriño, el “Nuevo Cid” que dijera Felipe Calderón en su gimoteante recuerdo.
No sabemos ahora cuántas concesiones disfruta su señor padre Mouriño Atanes y su prole familiar, que “han hecho la América” en grande, merced al homúnculo de Michoacán. Claque gallega que no tiene nada de estulta: han hecho los mejores negocios de su vida. También REPSOL que debería llamarse “REPTIL” por la forma que Calderón a ha beneficiado al grado que no es ocioso pensar en una sociedad impura.
Después los buitres canadienses que al explotar nuestras minas, dejarán socavones y silicosos. A los mexicanos les dejarán al año $ 11 pesitos por hectárea exprimida. Además de las grandes trasnacionales petroleras que han sido beneficiadas con áreas completas de zonas con potencial energético que las enriquecerá. En fin, Calderón y su equipo “el mejor del mundo” dice aún ufano con cinismo incomparable. Está regalando las riquezas del país. Así que AMLO se ha equivocado: dice que o rescatamos al país o el próximo espurio del PRIPAN será una nueva versión de Ignacio López de Santa Ana. No. Santa Ana ya está en Los Pinos.
