En ese proceso, la institución experimentó reformas curriculares, diversificó su oferta educativa y creció en su infraestructura. Todo ello, se dio sin que la UJAT modificará su Ley Orgánica, su Estatuto del Personal Académico y, a la vez de que creó o modificó casi todo su ordenamiento jurídico secundario.
En esa dinámica, hace poco más de una década se exacerbó la idea de que la UJAT era una de las mejores Instituciones de Educación Superior del país, que su funcionalidad se daba en ascenso y en consolidación permanente; por tal motivo, se desecharon los análisis que puntualizaban que en la institución se estaban dando inercias, prácticas y tendencias que tarde o temprano la llevarían a una crisis. Por tal motivo, no se le prestó atención a las hipótesis de que el desarrollo de las funciones sustantivas de la universidad, no se estaban dando desde una planeación estratégica y con los recursos humanos idóneos para realizar una gestión educativa eficiente.
Por ello, en la UJAT no se establecieron programas eficientes que cualitativa y cuantitativamente evaluaran el quehacer administrativo, la calidad de la docencia, la investigación, la difusión del saber y de la extensión universitaria. Al mismo tiempo, que no hubo una preocupación para prestarle atención: al burocratismo universitario, a la transparencia en el uso de los recursos, a la desmemoria y olvido de la identidad universitaria, al autoritarismo, a la falta de democracia, a la equidad de género y otros fenómenos que han producido diversas inercias y dinámicas disfuncionales de la institución.
Con estas precisiones iniciales, me atrevo a realizar las siguientes propuestas a la comunidad que integra la UJAT, con la perspectiva y convicción de que los universitarios somos la conciencia crítica de la sociedad y de que estamos capacitados para construir alternativas ante nuestros problemas más urgentes. Abrigo la esperanza, de que cada miembro de la UJAT se comprometa a reconstruir nuestra institución, revalorando y reivindicando nuestra ética como universitarios; como parte de un proceso en el que diálogo, el debate, la argumentación, el análisis, la equidad y la justicia nos lleven a sintetizar alternativas efectivas.
PROPUESTAS.
1.- En las últimas dos décadas, la UJAT ha cambiado estructuralmente, por lo tanto, debe tener un modelo educativo, con base en una Ley Orgánica que lo legitime, adecuado a los nuevos parámetros y propuestas de la educación a nivel internacional y nacional, que también reivindique la propia cultura académica de los juchimanes.
2.- La UJAT debe reconstruirse en toda su estructura, como parte de un proceso en el que la nueva Ley Orgánica y el nuevo Modelo Educativo se legitimen teniendo como prioritario las necesidades de Tabasco y del sureste mexicano.
3.- La UJAT debe tener un micromodelo de evaluación de su estructura administrativa, que sea capaz de analizar cuantitativa y cualitativamente la eficiencia de todas sus secretarías, departamentos, coordinaciones y, sobre todo, del funcionamiento administrativo de cada División Académica
4.- En apego a la cultura y legislación de transparencia que se vive en el país, la institución deberá establecer un proyecto de transparencia, de acceso a la información, de todos sus procesos administrativos y académicos.
5.- También, la institución tendrá que establecer un programa de eficiencia administrativa en toda su estructura, para evitar el gasto innecesario de recursos económicos; como parte de ello, deberá valorar la necesidad de mantener la extensa burocracia que hoy trabaja en cada área y las divisiones académicas.
6.- Para la evaluación de las funciones sustantivas y la realización de los cambios necesarios en la docencia, la investigación, la difusión del saber y la extensión universitaria, se propone que la UJAT integre grupos interdisciplinarios para realizar diagnósticos precisos sobre cada una de estas temáticas señaladas.
7.- En el proceso de crisis que hoy vive la UJAT, los universitarios han perdido su voz y su capacidad de incidir en la toma de decisiones de la institución. Por ello, se propone que la UJAT desarrolle un programa que fomente y lleve a la práctica la cultura democrática, en todas las estructuras y órganos colegiados de toma de decisiones.
8.- En los últimos años, en la UJAT se olvidó el compromiso social que la institución tiene con las problemáticas y fenómenos diversos que Tabasco experimenta.
Proponemos que la universidad se vincule en el nivel de una práctica social efectiva, con las problemáticas y necesidades que los distintos sectores de Tabasco tienen.
9.- En esta reconstrucción; la universidad tiene que establecer un ambicioso proyecto que rescate, sistematice, revalore y difunda su identidad histórica; entre los universitarios y la sociedad; para ello proponemos la creación del archivo histórico universitario y la figura del cronista universitario.
Estas propuestas y otras más, tendrán que enriquecerse y realizarse en la Institución de Educación más importante que Tabasco tiene: la UJAT; porque hoy la crisis que le aqueja, cuestiona su funcionalidad académica y educativa.
El reto es complejo, pero los universitarios tenemos la capacidad para afrontar tal desafió con innovación, creatividad, compromiso y calidad académica.
Como parte de un proceso que, articuladamente, le demos orientación y cambio a nuestra actual crisis universitaria.
