ESPACIO CIUDADANO
TABASCO: LA RECONCILIACIÓN.
Primera parte
La idea de que Tabasco necesita reconciliarse, como parte de un proceso de cambio de gobierno está ganando cada vez más adeptos. La mayoría de ciudadanos y de sectores sociales, que ejercerán el voto en las próximas elecciones, coinciden con el planteamiento de Adán Augusto López Hernández, candidato de MORENA a la gubernatura del Estado: Tabasco debe tener un cambio de rumbo a partir de la reconciliación de la sociedad local.
Pero, ¿Qué debemos entender por el concepto de reconciliación en el contexto de la lucha política, de una sociedad enfrentada como la mexicana? ¿Qué significado tiene la palabra reconciliación, en el contenido del proyecto político que MORENA intenta convertir en hegemónico en Tabasco? Ambas cuestiones son coyunturales contestar, para no caer en la ambigüedad y para no darle, al concepto de reconciliación un significado, fuera de los propios límites de la política y del grupo político que lo asume y lo difunde en sus discursos. La primera pregunta la contestaré en este momento, la segunda, en la siguiente entrega.
Para la teoría política que aborda cuestiones coyunturales: como el Estado de Derecho, la sociedad civil, el gobierno, la justicia, el poder, el conflicto político, etc., el tema de la reconciliación es un tema inevitable. Y aunque no aparece en los clásicos de manera literal, lo encontramos en Hobbes en el Leviatán, en la parte que habla de las leyes, el perdón y los mediadores; Locke alude al termino en el Gobierno Civil y su Carta sobre la Tolerancia. Más tarde, Hegel lo hace en su obra Filosofía del Derecho, al abordar el asunto de la libertad del sujeto frente al Estado.
Durante el siglo XIX, el concepto adquirió diferentes connotaciones y se reflexionó en el contexto del neoexpansionismo europeo y los procesos de colonización y guerras que desató el imperialismo, bajo la lógica del capitalismo. Cuyo oponente y crítico: el marxismo, desarrolló una serie de postulados para poner en evidencia: cómo el proyecto capitalista, engendraba, en su dinámica y desarrollo, conflictos en los que se expresaba la explotación, la injusticia y la desigualdad.
Así, nació el debate entre lo que debía ser la sociedad contemporánea bajo un modelo de desarrollo capitalista, con un efectivo Estado de Derecho y, lo que podría constituirse en alternativa: sociedades con un modelo de desarrollo opuesto, bajo la perspectiva del socialismo. Ambos proyectos, en sus ideales y principios, reivindican la convivencia social; pero con estructuras e instituciones sociales diferentes; con nociones opuestas sobre lo que significa el poder y la toma de decisiones, la riqueza, el trabajo, la familia, la religión, la justicia, la vida social y cultural de una comunidad.
En ese contexto, el concepto de reconciliación tiene un significado específico para quién asume los principios y valores que provienen del liberalismo y, para quién asume como modelo de desarrollo social: el capitalismo. En ese sentido, un liberal asociará al concepto de reconciliación ideas básicas que aludan a las posiciones de Hobbes, Locke, Hegel, etc, desde la lógica del racionalismo y contra las ideas religiosas y bíblicas sobre el perdón.
Un liberal reivindicará lo que es el Estado de Derecho; pugnará por el funcionamiento de la sociedad con estructuras e instituciones que practiquen la democracia, la justicia y la igualdad; en las que los ciudadanos vivan ejerciendo plenamente sus garantías constitucionales y sus derechos, para su desarrollo individual y colectivo, frente al Estado. Con el objetivo de aspirar a vivir en condiciones de progreso y bienestar.
Para los liberales, como dice Rawls en su obra Teoría de la Justicia la reconciliación debe ser pensada como un fenómeno inseparable al proyecto social que asumen, porque las sociedades capitalistas son estructuras sociales en las que se imponen lógicas de relaciones sociales donde una hegemonía (minoritaria) impone su dinámica sobre sectores sociales diversos. Entonces, la reconciliación aparece como un elemento coyuntural, que sirve de estrategia para recomponer la estructura, después del conflicto.
Desde la lógica de Rawls, la reconciliación es un medio para construir soluciones eficaces ante nuestras querellas, ante nuestras diferencias y oposiciones cotidianas. Es un medio que posibilita el acuerdo, bajo el reconocimiento de nuestras diferencias y posturas diversas, que contribuye el desarrollo plural de una sociedad. Pero, la reconciliación y, por ende, la paz y la estabilidad social, no pueden realizarse, sin tener como elemento articulador a la justicia, que para Rawls es “la madre de todas las virtudes”. En ese sentido, el llamado a la reconciliación se constituye en una reivindicación teórica y práctica de la justicia; bajo la perspectiva de impregnar todo nuestro proyecto político y de desarrollo social, bajo los parámetros de lo que significa vivir en una sociedad con efectiva justicia social.
Entonces, en Tabasco no podremos hablar de reconciliación, sino hablamos de una verdadera reconstrucción económica, social, política y cultural, que tenga como base la justicia. Reconstrucción que deberá darse como parte de un proceso de acuerdos diversos entre los sectores sociales, que deberán establecerse bajo los principios que reivindica el concepto de justicia social.