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La Verdad del Sureste

ESPACIO CIUDADANO

TABASCO LA RECONCILIACIÓN


 


Segunda parte.

Tabasco se encuentra enfrentado, desde hace tres décadas la vida de los tabasqueños está determinada por la lucha política y una línea continua de crisis. En ese proceso, hemos visto como los miembros de una misma familia entran en conflictos; hemos visto como primos, amigos y vecinos se impugnan, se repudian y, en casos extremos, se agreden. También, hemos visto como el Estado ha realizado diversas prácticas coercitivas y represivas, que generan más enfrentamientos. Hemos estado viviendo, con gobiernos que, en su ineficiencia, corrupción y autoritarismo, han generado daños irreparables a la convivencia social; lo cual, nos ha llevado a una crisis estructural en la que la querella, la inseguridad, la desconfianza y el miedo se imponen.
    Por eso, la propuesta de que iniciemos un proceso de recomposición social, de RECONCILIACIÓN, que nos permita reconstruir la dinámica del desarrollo de la sociedad tabasqueña es importante; es una tesis coyuntural que MORENA está difundiendo en todo México y Tabasco. Pero, por lo noble, propositivo y significativo de esa tesis, es que debemos llenarla de contenido específico, en cada región del país y desde nuestra historia, circunstancias, problemáticas y conflictos actuales.
    En Tabasco la reivindicación de la RECONCILIACIÓN, cómo eje central de un proyecto político, debe tener como base los principios, valores y acciones de lo que significa un efectivo Estado de Derecho, que se concreta en desarrollo social y en progreso para la sociedad, en un bienestar que está determinado por la justicia.
    Debe tener como base, la revisión, el análisis y comprensión de los fenómenos que nos han afectado, que nos enfrentan y nos generan conflictos. Significa construir explicaciones racionales, que nos permitan tener conciencia del daño que nos han generado determinados fenómenos; ubicar las responsabilidades de los sujetos; tener argumentos sólidos para enfrentarlos y resolverlos; como parte de un proceso, en el que adquirimos una nueva conciencia y compromiso social como ciudadanos.
    Ello implica también, crear mecanismos de mediación que generen relaciones políticas para transformar la dinámica de la sociedad tabasqueña, que vive bajo extraordinarias vivencias en las que se expresan diversos conflictos, que cotidianamente destruyen la integridad y dignidad de los ciudadanos.
    En ese proceso, tenemos que construir negociaciones para establecer pactos y acuerdos, para pasar de ser una sociedad enfrentada a ser una sociedad que finque su desarrollo en la RECONCILIACIÓN. En un proyecto social, cuyo objetivo deberá realizarse en función del bienestar común. En fin, un proyecto que conciba un futuro posible con bienestar y justicia social, para todos.
    Con un proyecto político hegemónico, teniendo como base la RECONCILIACIÓN, Tabasco logrará reconstruirse y transformarse estructuralmente; con propuestas y alternativas específicas para reorientar la dinámica de los fenómenos, que hoy nos generan incertidumbres, nos afectan en nuestra vida cotidiana y nos impiden convivir.
    En ese proceso, no podemos dejar de mencionar que la RECONCILIACIÓN implica el perdón; no es un perdón que se otorga por negociación o pacto político; se otorga con base en los principios de la justicia. Por eso la RECONCILIACIÓN no es borrón y cuenta nueva; es un proceso que busca detener lo injusto: la impunidad, la corrupción, la desigualdad, la represión, la violencia ilegitima, la inequidad, la discriminación, etc., todos esos fenómenos que impiden la convivencia social.
    En la RECONCILIACIÓN, decía Paul Ricoeur, no podemos tener pérdida de memoria; porque el perdón es una memoria reconciliada, que tiene no un olvido feliz, sino la toma de conciencia, la responsabilidad y el compromiso de cambiar nuestras circunstancias históricas.
    Por ello, en Tabasco queremos una RECONCILIACIÓN que se concrete en proyectos culturales, familiares, productivos, comerciales, ecológicos, laborales, éticos, de género, etc., queremos vivir con una memoria reconciliada, que asume la toma de conciencia, los valores y prácticas que buscan el bien común y la justicia.
    En Tabasco necesitamos un nuevo proyecto político que reconstruya el tejido social y, paulatinamente, transforme la dinámica de la sociedad local, de un estado de crisis a un efectivo desarrollo social. Porque en Tabasco, estamos viviendo al límite, en desencantos, crisis y miedos permanentes; y eso, ya no es vida.
 

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