Estratagemas
@UTufigno
Aunque las mayores virtudes de Jorge Luis Borges no se encuentran en la poesía, sí nos legó algunos bellos poemas como “El ajedrez”. En éste, el escritor argentino asimila la vida a una partida de ajedrez representada por el enfrentamiento de dos colores que son guiados por la mano de los jugadores:
“En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores... (Las piezas) no saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada”.
El ajedrez es un juego de alta estrategia en donde no cabe el azar. Un jugador vence por conocimiento, dominio y control de las casillas clave. Si acaso, el cansancio puede pasar factura a los competidores en torneos largos, de ahí que las máquinas –que además pueden consultar sus bases de datos- tengan enorme ventaja sobre los humanos.
La política, como el ajedrez, es una actividad de alta estrategia, con jugadas refinadas cuyos efectos muchas veces no son comprensibles para las mayorías. Mientras más profundo es un movimiento, menos evidente resultan sus alcances.
Y al igual que en el ajedrez, las piezas gobiernan su destino por la mano del experto jugador.
Formalmente abierta la etapa de (pre)campañas para la presidencia, los partidos y (pre)candidatos pusieron en marcha el reloj electoral. Lo que antes era un conteo hacia adelante ahora es una cuenta regresiva en la que un error de cálculo puede ser muy costoso.
A pesar de que aún es tiempo de precampañas, los (pre)candidatos están a la vista: José Antonio Meade (Me-a-de, no “Mid”), Ricardo Anaya y Andrés Manuel por el lado de los (pre)candidatos con partido. Respecto de los aspirantes a candidatos independientes, sólo Jaime Rodríguez “El Bronco” parece haber llegado a la meta de firmas requeridas, pero hay dudas sobre la validez de sus registros y le falta dispersión en muchos estados.
Dejemos por ahora a los independientes quienes -según el INE- están lejos de cumplir la norma de fiscalización y centrémonos en lo que hacen los tres primeros.
Ricardo Anaya comenzó su (pre)campaña en solitario, literalmente. Tan pobre fue la asistencia al acto que tuvo en su natal Querétaro que hasta debería incorporarlo a un programa de combate a la pobreza. Si, como dice, su campaña va a ser de contacto con la gente, haría bien en subirse a los transportes públicos para que por lo menos alguien lo escuche. Me pregunto: ¿quién dirige su campaña?
José Antonio Meade, adoptado por los tricolores, inició su (pre)campaña en San Juan Chamula, Chiapas. En esa zona del país, olvidada de los tratados comerciales, Meade aseguró que quiere ser presidente para “cerrar la brecha que nos separa del México que somos y el México que soñamos”. Pues algo hubiera hecho cuando ocupó la titularidad de las Secretarías de Hacienda y de Desarrollo Social.
Concedo que Meade no es el prototipo del candidato priista y que eso no debe agradar al sector jurásico del partido que lo postula, como tampoco deben ver bien que Aurelio Nuño, inexperto en la operación electoral, coordine su campaña. Ante eso no me queda duda de que, como ocurrió en el estado de México, Enrique Peña será su verdadero coordinador de campaña y los gobernadores tricolores operarán la elección en sus estados.
En el caso de López Obrador, éste abrió su juego mostrando a las piezas que ocuparán las casillas clave en el tablero llamado gabinete presidencial. Fue una jugada que, para callar voces viscerales, demostró pluralidad y paridad de género en su elección. Por mucho, destaca la propuesta de Olga Sánchez Cordero para ocupar la Secretaría de Gobernación.
La Ministra en Retiro, quien en su momento fue considerada por la revista Forbes como “la mujer más poderosa de México”, sería la primera mujer en ocupar las oficinas de Bucareli. Su solo nombre es garantía de un ejercicio de gobierno institucional y con pleno respeto a los derechos humanos.
Ante la fina jugada de Andrés Manuel, ¿qué harán los otros jugadores?, ¿presentar su gabinete o esperar a que alguien se los designe? ¿Anaya va a incorporar panistas? ¿Meade va a incorporar priistas? Tendremos tiempo de comentarlo el año próximo.