LA FÓRMULA ES SENCILLA II
El Gregueriano: El candidato bicolor, Duvalin Meado, fue Secretario de Hacienda con FeCal: él aumentó la deuda pública de 1.7 billones a 5.2 billones de pesos. Repitió como Secretario de Hacienda con Peña: él aumentó la deuda pública a 10.1 billones de pesos. Es un economista fracasado y traidor a la patria. Merece la cárcel.
No se puede desarrollar al país endeudando a la nación. Aquellos gobernantes neoliberales que aumentaron a 10.1 billones de pesos la deuda pública, no pueden salir impunes.
Tampoco se puede desarrollar al país creando nuevos y más impuestos, ni aumentando la tasa de los impuestos ¡que Meado se meta su IETU, su IEPS, y su IVA, por su perforado ano¡.
Los mexicanos tenemos la obligación constitucional de financiar el gasto serio y responsable del gobierno, pero de manera equitativa y proporcional –insisto, gasto seriamente hecho, programado, con austeridad-; pero no tenemos la obligación de pagar excesos, las ocurrencias y extravagancias de un gobierno no eficiente y dilapidador.
El articulado de la Constitución no nos obliga a que sostengamos a gobernantes ladrones e irresponsables. Al contrario; nos obliga a que los expulsemos del gobierno y los encarcelemos.
Con deuda pública desastrosa y gigantesca, no hay independencia ni soberanía nacional, mucho menos hay desarrollo económico cuando se gasta más de lo que ingresa.
Gran desfachatez y abrumador desorden de estos “gobernantes” neoliberales –enganchados hasta el ano en el neoliberalismo económico- de Fox a la fecha. Fox dejó una deuda pública de 1.7 billones de pesos. FeCal incrementó la deuda pública hasta 5.2 billones de pesos –un aumento en endeudamiento público de más de 300 por ciento respecto al ya de por sí estúpido y apátrida endeudamiento Foxiano-. ¿Quién fue el Secretario de Hacienda predilecto de FeCal? Se llama José Antonio y se apellida Meado –él logró incrementar el endeudamiento público del país de 1.7 billones a 5.2 billones de pesos- en el sexenio panista del borrachales FeCal.
Peña incrementó descarada, irracional e injustificadamente la deuda pública hasta 10.1 billones de pesos. Sólo para pagar los intereses de esta enorme deuda se tienen que destinar más de 620 mil millones de pesos del presupuesto al año (según lo pagado en 2017). ¿Quién fue el Secretario de Hacienda predilecto de Peña? Se llama José Antonio y se apellida Meado –él logró incrementar el endeudamiento público del país de 1.7 billones a 10.1 billones de pesos-, en los gobiernos del pútrido PAN y del nefasto PRI.
Y de cada empréstito contratado, estos bandidos traidores a la patria, se llevaban su “diezmo” o “moche” a sus cuentas y patrimonios privados. Y para que el Congreso federal les autorizara el endeudamiento exorbitante, a cada Diputado Federal y Senador –del PRI, del PAN, del PVEM, del P Anal y luego también del PRD- les “bajaba” su “moche” o cuota diezmal. Eso es, vendían por cada aprobación su “voto”. Gigantesca mafia.
Cada fin de cada año, para que se les aprueben sus cuentas públicas, estos gobernantes del neoliberalismo privatizador, proceden a entregar más “moches” o cuotas a esos “legisladores”. Son, han sido y siguen siendo, cuentas públicas reprobables, con miles de desvíos y observaciones fiscales. Pero priistas –Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa fueron presidentes de la Cámara-, panistas –CAndiratón CAnaya fue Presidente de la Cámara de Diputados-, perredistas –Silvano Aureoles también fue Presidente de la Cámara- y todos los “legisladores”, de esos partidos venden su voto aprobador. Cada voto aprobador o autorizador, lo cobraron y los neoliberales apátridas les pagaron. El resultado: ¡la nación endeudada!
No tenemos por qué pagar impuestos para financiar las desfachateces de los gobernantes, mucho menos, pagar más impuestos para que los políticos corruptos tengan mansiones en Malinalco, en Miami, o Casas Blancas; aviones innecesarios que cuestan más de 7 mil 500 millones de pesos, o las francachelas y pachangas privadas para alimentar a miles de comensales en reuniones de esos políticos corruptos (donde se afirma corre desde alcohol hasta cocaína).
No tenemos porqué, vía impuestos, mantener “centros” de desarrolladores inútiles de culto a la barbaridad como el que se construyó Fox en su rancho y que tiene un presupuesto del gobierno federal.
Menos obligados estamos a pagar pensiones vitalicias de cantidades exageradas a esos gobernantes que nos endeudaron y hundieron a la nación; que postraron al país bajo el mando y control de los capitales extranjeros.
Nunca más mantener con pensiones millonarias a gobernantes traidores a la patria cuya ambición personal llevó a la nación a la quiebra.
Interprete usted, respetable lector, la frase siguiente: para poner en su lugar a estos desalmados gobernantes neoliberales privatizadores, hay que usar “rifle sanitario”.