El aludido llegó como relevo de la dependencia deportiva, con cierta experiencia en dentro de la administración gubernamental, pero con la ventaja de su juventud para abrevar más conocimientos en su actual encargo, en lo que resta del sexenio, y las oportunidades a futuro de continuar su participación en la búsqueda de cargos por designación o elección.
Ruiz Pérez asumió las riendas de órgano rector del deporte estatal, con el conocimiento de la materia deportiva, porque en los primeros años de su existencia, como deportista, compitió por los colores tabasqueños; una carta credencial que no tuvieron varios de sus antecesores y, que deportivamente dejaron a Tabasco entre los últimos del país.
Penosamente heredó a funcionarios parásitos del erario e incompetentes como Carlos Silva Noz y el corredor Guadalupe Ramón Villarreal, éste último, titular del alto rendimiento, cuya labor es cuestionada duramente por la familia del atletismo ante el apoyo exiguo para asistir a tierras yucatecas, próximamente, al Macrorregional de los Juegos Nacionales Conade.
Obviamente es imposible resolver en corto tiempo los vicios deportivos del presente y el pasado y, sustituir al personal inoperante de la institución, porque el actual rector deportivo recibió la estafeta en un tramo adelantado de la justa deportiva más importante del país.
Sin embargo, el servidor público tiene la voluntad política para atender los cuestionamientos o quejas que, sobre la marcha, presenta la sociedad deportiva, como cobro de miles de pesos por facilitar instalaciones deportivas y que en voz baja circulan algunos personajes del deporte, sin presentar pruebas.
De algún modo los JJNN Conade miden el trabajo deportivo de un gobierno; sin embargo, Gabriel Isaac tiene poco tiempo en el cargo y entró a marchas forzadas en la dinámica del mismo; con colaboradores de un pasado marcado por el fracaso de ahí que, deberá trabajar a toda su capacidad y, al final de los estos juegos, reciba el aplauso o la reprobación. El poder es el poder.
