Lamentablemente entre los tabasqueños que dudan de la existencia de la pandemia y los irresponsables, contribuyen al crecimiento a diario de la cifra de infectados y con ello el edén está en una clasificación indeseable, en menoscabo de las personas responsables y de las actividades públicas y privadas.
Parte de la culpa es de los encargados de vigilar el cumplimiento de los lineamientos, en el tema del cierre de establecimientos no esenciales, debido a la desobediencia de algunos, mal ejemplo, imitado por otros e, incluso, de los que cerraron las puertas de sus negocios.
Hay quienes cuestionan al presidente de los mexicanos, licenciado Andrés Manuel López Obrador, por agendar giras de trabajo en estos tiempos; sin embargo, la razón de asiste. Como jefe del Poder Ejecutivo es imposible su aislamiento y el desarrollo o crecimiento de México debe continuar.
Es de suponer un estricto compelimiento de las medidas sanitarias por el Ejecutivo Federal, del equipo de trabajo que lo acompañe y en las localidades a visitar, donde seguramente sus habitantes esperan el arranque de obras para mejorar su calidad de vida, entre otras cosas.
De regreso al tema deportivo es importante señalar que en la plantilla de entrenadores al servicio del Injudet, varios padecen de obesidad y otros forman parte de la tercera edad. La cantidad de instructores para atender a la familia deportiva es reducida, en la espera de la luz verde y las clases a distancia tiene sus complicaciones.
Es momento que el sector de la población local en resistencia para acatar las restricciones implementadas, por las autoridades correspondientes, haga conciencia que en la medida de conservar su equivocado comportamiento más tardará la entidad tabasqueña en abandonar la tonalidad roja. El poder es el poder.
