La anterior medida es necesaria, porque ésta enfermedad que tiene de cabeza al mundo, dejó al descubierto el atrasó que tiene el país, particularmente en el territorio tabasqueña, en materia de salud, a causa de los malos gobernantes del pasado, que robaron el dinero destinado a este rubro vital.
Frecuentemente se conocen historias de familiares que acuden con su enfermo en busca de atención médica y los envían de un hospital a otro con el argumento de falta de espacios para ingresarlo. También se observa una falta de orientación adecuada de parte de las personas asignadas para esa tarea.
Un ejemplo concreto es el Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco, el cual cuenta con un par le líneas telefónicas conocidas como ISSE Tel para servicio de los derechohabientes cuya promoción reza: Te escuchamos, te orientamos y te informamos. Sin embargo, hay quienes señalan que los escucharon, pero los desinformaron y desorientaron.
Algo parecido sucede en el Centro Medico de especialidades y en el área para la renovación de recetas médicas. Además, nadie dice dónde presentar una sugerencia o queja. Por falta de capacitación o sentido común ciertos trabajadores de la institución ven al afiliado que acude con ellos casi como un portador del virus fatal, cuando padecen otras enfermedades que si no se atienden debidamente se morían antes de tiempo.
La prioridad ahora y después es invertir en los sistemas de salud y no descuidar la producción alimenticia. Asimismo, es sustancial fortalecer los programas preventivos de la obesidad y combatir el sobrepeso en la población infantil, donde la educación física tiene un papel fundamental en esos trabajos. El poder es el poder.
