“La Leona de México”, como también se le conoce a la atleta nativa de Comalcalco, originalmente pensó en representar los colores patrios en tres JJPP, en el entendido que era un buen ciclo para el retiro y pasar la estafeta a nuevos valores mexicanos que cubrieran la especialidad y categoría donde contiende.
Indiscutiblemente que Ángeles obtuvo resultados brillantes en sus anteriores participaciones, porque en Beijín, se colgó medalla de plata; en Londres el oro y doble récord del mundo y en Río de Janeiro consiguió otro campeonato, para aumentar a un par dentro de su historia en Juegos Paralímpicos, hasta ahora. Al conservar vigente una marca ecuménica (número 15 de una trayectoria de 17 años) determinó proseguir su trayectoria en la justa deportiva más importante del deporte adaptado. Hoy tiene más experiencia, pero los rivales la adelantan en juventud y algunos reciben los apoyos mejores de toda clase de sus países de origen y ella esta consciente de ello.
Independientemente de los resultados que obtenga en Tokio 2020, “me gustaría retirarme” en los próximos Juegos Paralímpico de Paris; tras lo cual se dedicaría a escribir, retomar a la docencia, colaborar en algún organismo altruista y capacitarse para colaborar con el IPC como juez internacional de atletismo de campo.
La también conocida como “Angie”, es una mujer que con su temple y tenacidad tiene acuñada una carrera deportiva extraordinaria, que la convierten en una gloria del deporte más allá de la frontera tabasqueña y que incrementa en cada certamen donde compite sea mundial o paralímpico.
Seguramente en tierras niponas podrá todo su esfuerzo por ganar, como tiene acostumbrados a mexicanos y, en particular, tabasqueños, que le desean el mejor de los éxitos en su cercana participación, porque para Ortiz Hernández: “En la mente y en corazón no existen límites”. El poder es el poder.
