Con el fallecimiento reciente del entrenador brasileño, Valdemar Dos Santos Esghala, el balompié tabasqueño está de luto al perder a un pionero del futbol profesional en la entidad, pues el carioca fue instructor del conjunto Cacaoteros de Tabasco, el primer equipo de esta disciplina de paga en tierras tabasqueñas.
Con la partida eterna del extranjero vienen a la memoria de la comunidad futbolera local, que fue con el apoyo del entonces gobernador, ingeniero Leandro Rovirosa Wade, se logró la llegada de la mencionada franquicia a la entidad, en la Tercera División, para escaparate de una gran cantidad de jugadores y, quienes lograron su sueño de jugar profesionalmente.
Obviamente, los futbolistas de aquel entonces también soñaban con jugar en el máximo circuito del balompié profesional mexicano, ya que hasta ese momento sólo se tenía como referencia a Jorge Alberto Marcin Maestro, como el único nativo del Edén del Sureste del país, quien, de militar como portero suplente en Cruz Azul, llegó a Pumas de la UNAM, para jugar en la máxima categoría de forma brillante en la década de los setentas.
Aunque ese Cacaoteros de Tabasco tuvo existencia efímera, dejó sembrada la semilla para posteriormente nuevas oncenas, entre las cuales algunas dejaron recuerdos indisolubles como Jaguares y Lagartos; sobre todo la primera en mención, cuyo propietario doctor Fernando Estrada Árnica (QEPD), apasionado del futbol a costa de arriesgar su patrimonio a favor del conjunto felino y sus jugadores.
Esto y más, es producto de lo que directivos, jugadores y cuerpo técnico escribieron con el inicio de la historia del balompié profesional de la entidad; con un Valdemar Dos Santos Esghala, cuyos pupilos lo recuerdan por su profesionalismo y vigilante de la conducta y disciplina de los futbolistas, dentro y fuera del campo de juego.
Ex jugadores que, actualmente son entrenadores, preparadores físico o profesionistas como Luis Ocaña Brindis, Alfonso Angulo Gaspar y Carlos “Funoy” Rabanales, entre otros, llevan consigo y aplican muchas de las buenas enseñanzas del brasileño y con la partida del estratega los volvió a unir para solidarizarse por su fallecimiento.
El futbol amateur local crece exponencialmente y equipos domésticos surgen al profesional y del mismo modo desaparecen. Al presente hay varios futbolistas tabasqueños en equipos de Primera División y, un Pumas Tabasco, en la Liga de Expansión MX, sin consolidarse entre la afición. Valdemar Do Santos se fue para siempre, pero su ejemplo perdurará como parte del futbol de paga local.
El poder es el poder.
