Esta vez la cosecha de preseas de los tabasqueños aumentó en cantidad, pero descendió en la conquista de metales áureos; de ahí que entes deportivos con cifras inferiores, pero como más primeros lugares, se colocaron arriba de Tabasco, el cual bajo un peldaño con respeto a la anterior justa deportiva.
Los estados que, junto con la entidad, conforman la el sureste mexicano concluyeron en el orden siguientes: Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Chiapas y Tabasco. Desde hace varias ediciones el deporte local es adueño del deshonroso sitio mientras observa el crecimiento deportivo de los otros.
Por muchos años los yucatecos encabezaron la región y se codeaban con los mejores del país, sin embargo, ahora los quintanarroenses le pelean ese honor. Es importante recordar que los últimos mencionados comenzaron a despuntar, cuando contrataron al desaparecido entrenador de luchas asociadas Silvio Mitchell.
Michell, previo a contar con un patrón nuevo, trabajó en el deporte local, y sus alumnos apuntalaron con sus metales, una cantidad sustancial de color amarillo, a catapultar a Tabasco y colocarlo entre las entidades de la media tabla hacia arriba, un sitio histórico del cual se desplomó estrepitosamente sin todavía recuperarlo y menos superarlo.
Para los dirigentes deportivos, cuantitativamente hubo un crecimiento, pero la opinión pública tiene otra versión, al analizar el rubro de la obtención de preseas de oro, las que hacen la diferencia entre bajar, estancarse o subir en el medallero, en donde el estado de Jalisco repitió por reiterada ocasión como líder de la competencia.
Entre los algunos argumentos para justificar resultados dirán, que muchos deportistas debutaron en su categoría. Por cierto, hubo instructores, tras fracasar con sus equipos o alumnos, culparon al Injudet por la falta de apoyos, pero en su momento no tuvieron la valentía para denunciar esas condiciones y renunciar a dirigir.
Ahora todos a mirar hacia al porvenir con una pista de atletismo certificada, una parte de la infraestructura deportiva renovada y la posibilidad de construir más; todo esto de la mano con becas dignas al deportista y entrenadores profesionales, locales o foráneos, para garantizar la preparación de los competidores.
El poder es el poder.
