En un principio el tema generó la oposición de ciertos directivos con el argumento que, volvería inviable la permanencia del torneo balompié femenino, particularmente, ya que los equipos aumentarían los gastos y acabaría con el sueño de jugar futbol de millones de mujeres.
Con el nacimiento en México de una liga futbol profesional mujeril se cristalizó un sueño de las jugadoras mexicanas, pero con muy bajos salarios en contraste, las estrellas de la Liga MX Varonil reciben millones de pesos como pago por sus servicios, que les permite dedicarse completamente a defender los colores de sus equipos.
Obviamente, por una u otra razón los equipos varoniles tienen una mayor afición y el interés de más e importantes patrocinadores; mientras, que escasos equipos femeniles son capaces de convocar a miles fanáticos capaces de atiborrar sus estadios casi a su máxima capacidad, durante los torneos regulares como equipos locales y en la disputa de títulos.
Daniel Aceves Villagrán presidente de Medallistas Olímpicos, Daniel Aceves, planteó la inclusión de la sociedad olímpica y paralímpica en el dictamen para la creación de un salario base para deportistas profesionales en México, pues desde su óptica: “Dejó de existir el deporte amateur, no existe este concepto ni en la carta olímpica ni en la Ley General de Cultura Física y Deporte”.
Independiente de ser viable o no la sugerencia del también titular de la Asociación de Olímpicos Mexicanos; el multicitado tema implica directamente al Club de Béisbol Olmecas de Tabasco, al formar parte de la Liga Mexicana de Softbol con equipo y de favorecer este asunto a las jugadoras, recibirían todas las prestaciones de ley como aguinaldo, créditos de vivienda y ahorro para el retiro, entre otros.
La batalla prestaciones laborales dignas prácticamente la tienen ganada las deportistas; sin embargo, en la igualdad de sueldos y contratos estratosféricos de varones tendrá que esperar un poco el mayor interés de empresarios y televisoras en patrocinar a estos equipos y, la masificación de aficionados que abarroten estadios, lo cual reside del gusto de cada persona sin importar si es hombre o mujer. El pode es el poder.
