En la naciente liga profesional de la llamada pelota blanda sólo se cuenta con una jugadora nativa de estas tierras; se trata de la pitcher Karen Avalos, con los colores de Olmecas de Tabasco, quien tuvo debut desafortunado en la liga el pasado sábado en el Centenario, donde enfrentó al representativo femenil de Águilas de Veracruz, las cuales vencieron al equipo de casa.
Dentro de la historia local de esta disciplina deportiva en las ramas varonil y femenil son escasos o nulos los resultados sobresalientes de las selecciones estatales infantiles y juveniles en los diferentes torneos nacionales; aunque en su momento Carlos José Dagdug realizó un trabajo intensó, que sus sucesores en la Asociación no continuaron.
Actualmente, José Manuel Balcázar tiene la batuta de la asociación de la especialidad, pero con una falta de oficio evidente, porque evade y pospone la solicitud de información relacionada a su encargo, de interés para la opinión pública y la comunidad del softbol que lo eligió para representarlos dignamente.
El softbol, en particular el femenil, vive un momento de esplendor con la profesionalización, porque cuenta con el apoyo de los equipos de la Liga Mexicana de Béisbol, un valor agregado a este deporte en el terreno aficionado, porque ahora las jugadoras cuentan con un escaparte más para desarrollarse deportiva y económicamente.
La trasmisión de los encuentros a través de los medios de comunicación tradicional y las redes sociales garantizan la promoción de este deporte, con lo cual se incrementará la cantidad de damas con deseos de practicarlo.
Es aquí donde el directivo en comunión con las autoridades deportivas, deben pasar de las palabras a los hechos.
Obviamente la sociedad deportiva local desea más softbolistas tabasqueñas en los clubes de la LMS y equipos exitosos a nivel nacional, pero ello solicita de un dirigente comprometido en organizar el softbol en toda la geografía tabasqueña y no sólo voltear al Centro y jurisdicciones aledañas.
Eso es comodidad y conformismo. El poder es el poder.
