Esta noticia será de una u otra forma inyección de motivación en el ánimo de los competidores locales, quienes enfrentaran sus compromisos en desventaja por la falta de fogueo y apoyos necesarios en estos casos, debido a los recortes presupuestales padecido por el órgano rector del deporte local, en las últimas administraciones.
Aunque parezca trillado, en los años recientes los padres o los familiares de los deportistas duplicaron sus esfuerzos monetarios en ofrecer al atleta los medios necesarios en la búsqueda de las medallas y representar los colores locales o nacionales.
Además, las becas deportivas son cantidades risibles y acceden a estas tras lograr ciertos resultados.
De las promesas del aspirante morenista, hasta ahora el único de los candidatos a gobernador en organizar foros y reunión con la sociedad deportiva, durante su encuentro con actores deportivos sobresalen becas con montos sustanciales, premios en efectivos a ganadores de ciertos torneos y la cristalización del tan ansiado Centro de Alto Rendimiento.
Para desarrollar el talento deportivo de los niños y jóvenes, así como obtener los resultados deseados; la clave es el dinero para invertir en infraestructura moderna y funcional, medicina y ciencias aplicadas al deporte, contratar entrenadores profesionales y exigir la profesionalización de esos instructores empíricos y charlatanes que, pululan y viven del deporte tabasqueño.
El deportista con una beca de varios miles de pesos y eventualmente otros recursos por concepto de torneo ganado; entrenará sin presiones económicas para él y sus padres y, obviamente, rendirá más.
Habrá que pensar y organizar un modelo de participación público y privado con las personas físicas y morales que, obtienen ganancias del deporte.
Por el momento los seleccionados tabasqueños se llevan o llevarán consigo a los JJNN Conade la oferta en política deportiva del abanderado del partido gobernante, que de ganar la elección y cumplir con la palabra empeñada, el deporte estatal tendría su antes y después el próximo sexenio. El poder es el poder.
