Directivos con iguales o mejores cartas credenciales que Gómez Arellano, a su paso por el conjunto tabasqueño prometieron a la fanaticada repetir única la hazaña lograda el siglo pasado, pero el ofrecimiento únicamente sirve de anecdotario de las artimañas utilizada por los políticos en la alimentación de esperanzas de un público deseoso de celebrar otro campeonato.
A diferencias de pretéritas administraciones la nueva directiva recibirá un estadio renovado, en lugar de un vetusto inmueble, lo que atrajo tanto a los aficionados leales al conjunto y a otros deseosos de conocer la casa nueva del equipo cabezón, pero los seguidores de “hueso colorado” seguramente cambiarían la modernización por el campeonato.
En cualquier deporte la consecución de un título es la máxima expresión de la felicidad, es una manifestación de superioridad para con los rivales y la coronación a la entrega frenética en cada partido en casa con porras o gritos en apoyo a la franela, así como los nervios contenidos en las giras de la novena.
En toda aventura política o empresarial es importante rodearse colaboradores eficientes y capaces. Hasta este momento se desconoce quienes se quedan o se van; tal vez al de forma interna exista esa decisión, porque quien estará bajo la lupa de la opinión pública y del escrutinio de la afición será David Gómez Arellano.
Desde que el club de beisbol profesional recibe presupuesto del erario, suman muchos millones de pesos; prácticamente tirados a la basura por el incumplimiento del principal objetivo. De ahí que campeonar se convierte en una meta de corto plazo o mínimo llegar a la final.
El poder es el poder.
