FREE LANCE
Siempre ganadores
Más allá si son o no mejores los deportistas tabasqueños con alguna discapacidad, en comparación con los convencionales, el hecho que los primeros se esfuercen por entrenar algún deporte de la especialidad los convierte en ganadores, independientemente si suben al podio de una paralimpiada local, nacional o mundial.
Tras la reciente finalización de la Olimpiada Nacional (ON), comenzó la Paralimpiada Nacional (PN) donde Tabasco contendió con una delegación compuesta por atletas de ciegos y débiles visuales y, todavía en acción, sobre sillas de ruedas. Estos competidores, durante la edición pasada, con un grupo menor a sus homólogos de la ON, conquistaron un mejor sitio a nivel de todo el país, en paralelo con los convencionales.
Para evitar la discriminación o se les vea con lástima a los deportistas con alguna discapacidad, como política deportiva se utiliza que se enjuicien en correspondencia a los atletas que poseen todas sus facultades físicas incólumes. Sin embargo, en la práctica, existen muchas diferencias y necesidades incumplidas por el sector público para unos y otros deportistas.
Este es un tema con muchas aristas, que generó y genera aún polémica. Lo cierto es que deportistas convencionales y paralímpicos tienen sus propios méritos y digno de reconocer lo que cada uno cosecha en su especialidad deportiva, porque ello requiere de mucha voluntad y abnegación en los entrenamientos.
Evidentemente, los deportistas paralímpicos hacen un doble esfuerzo, porque no es lo mismo moverse con muletas, trasladarse en silla de ruedas o necesitar la ayuda de alguien para asistir a los entrenamientos. Algunas de estas personas sufren el aislamiento de sus propios familiares por pena a que la sociedad los vea con un problema físico, por ello cuando un ente de estos acepta practicar cierta disciplina deportiva ya es un ganador.
Además, comienzan una socialización con sus pares, la vida les cambia, aparecen los retos y las metas; todo esto gracias al deporte que los lleva a conocer gente de otras partes del país o del mundo y se convierten en paradigmas de vida, porque hay seres humanos física y mentalmente sanos que se vencen ante la adversidad.
Los éxitos de los deportistas de ON y la PN tienen detrás de estos una historia, cada una acreedora del respeto de la comunidad deportiva. Esta vez en lugar de cotejar a uno de otros es menester reconocer el esfuerzo de los competidores de la Paralimpiada, porque la opinión pública no les da la misma importancia que a los la Olimpiada. El poder es el poder.
FREE LANCE
Siempre ganadores
Más allá si son o no mejores los deportistas tabasqueños con alguna discapacidad, en comparación con los convencionales, el hecho que los primeros se esfuercen por entrenar algún deporte de la especialidad los convierte en ganadores, independientemente si suben al podio de una paralimpiada local, nacional o mundial.
Tras la reciente finalización de la Olimpiada Nacional (ON), comenzó la Paralimpiada Nacional (PN) donde Tabasco contendió con una delegación compuesta por atletas de ciegos y débiles visuales y, todavía en acción, sobre sillas de ruedas. Estos competidores, durante la edición pasada, con un grupo menor a sus homólogos de la ON, conquistaron un mejor sitio a nivel de todo el país, en paralelo con los convencionales.
Para evitar la discriminación o se les vea con lástima a los deportistas con alguna discapacidad, como política deportiva se utiliza que se enjuicien en correspondencia a los atletas que poseen todas sus facultades físicas incólumes. Sin embargo, en la práctica, existen muchas diferencias y necesidades incumplidas por el sector público para unos y otros deportistas.
Este es un tema con muchas aristas, que generó y genera aún polémica. Lo cierto es que deportistas convencionales y paralímpicos tienen sus propios méritos y digno de reconocer lo que cada uno cosecha en su especialidad deportiva, porque ello requiere de mucha voluntad y abnegación en los entrenamientos.
Evidentemente, los deportistas paralímpicos hacen un doble esfuerzo, porque no es lo mismo moverse con muletas, trasladarse en silla de ruedas o necesitar la ayuda de alguien para asistir a los entrenamientos. Algunas de estas personas sufren el aislamiento de sus propios familiares por pena a que la sociedad los vea con un problema físico, por ello cuando un ente de estos acepta practicar cierta disciplina deportiva ya es un ganador.
Además, comienzan una socialización con sus pares, la vida les cambia, aparecen los retos y las metas; todo esto gracias al deporte que los lleva a conocer gente de otras partes del país o del mundo y se convierten en paradigmas de vida, porque hay seres humanos física y mentalmente sanos que se vencen ante la adversidad.
Los éxitos de los deportistas de ON y la PN tienen detrás de estos una historia, cada una acreedora del respeto de la comunidad deportiva. Esta vez en lugar de cotejar a uno de otros es menester reconocer el esfuerzo de los competidores de la Paralimpiada, porque la opinión pública no les da la misma importancia que a los la Olimpiada. El poder es el poder.