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La Verdad del Sureste

FREE LANCE

Pelea por la vida.


Por la época en que destacó como boxeador profesional, Juan Arturo León Hernández, mejor conocido como Arturo León, es sin lugar a dudas el mejor pugilista nacido en el edén, al grado de ganarse, en su momento, la admiración de  campeones del mundo, y hoy  sostiene la pelea más importante: recuperar su salud.
    Aunque jamás se colocó una diadema universal, su calidad lo ubicó como noveno del orbe por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), en peso gallo donde los mexicanos eran los amos y señores; porque la baraja de pugilato azteca contaba con cartas de la talla de Rubén “Púas” Olivares, “Chucho” Castillo, “Lacandón” Anaya, Rodolfo Martínez, etcétera, etcétera. Admirado por su depurada técnica de peleador, el tabasqueño se ganó el respeto de propios y extraños. El cubano-mexicano José Ángel “Manquilla” Nápoles declaró en cierto momento a un diario deportivo del país de acudía a presenciar los entrenamientos del peso gallo para aprender algunos secretos del fino boxeo de Arturo León.
    Quizás la mayor proeza del pugilista originario de Cárdenas, de profundas raíces chocas, es el que protagonizó un par de peleas del año, en diferentes ciclos. Una “Pelea del Año” en suelo mexicano y la otra dentro del territorio de los Estados Unidos de América (USA); con saldo de un triunfo en el tercer round y derrota por decisión, que para la afición y prensa especializada, fue un robo al estilista azteca.
    Pocos saben que tras su retiro, Arturo incursionó como entrenador del afamado torneo de los “Guantes de Oro”, donde sus conocimientos y talento en el llamado deporte de las “orejas de coliflor”, hicieron la diferencia de sus pupilos ante sus oponentes, lamentablemente cortó de tajo esa faceta, pero el poco tiempo que la ejerció mostró capacidad de enseñanza.
    Declarado enemigo de la improvisación o espontaneidad, por esa razón en tierras tabasqueñas jamás aceptó trabajar para el boxeo local. La primera vez que le ofrecieron  una oportunidad fue para llevar a competir a peleadores que desconocía, oferta que rechazó de inmediato, que por cierto provino de un político de alta jerarquía de ayer y hoy.
    Actualmente labora en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), donde se ganó el aprecio de catedráticos y la grey estudiantil. Lamentablemente, problemas de salud física lo derribaron a la cama de un hospital, donde sostiene su más dura batalla hasta hora a su favor, esperamos y deseamos el triunfo más importante de su vida. El poder es el poder.

 

 

 

 

 


 

 

 

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