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Cambio necesario
La Asociación de Softbol de Tabasco (AST) cuenta con una nueva dirigencia obligada a trabajar sin excusas ni pretextos para rescatar a este deporte del ostracismo, por el marasmo de un expresidente que asumió el cargo con muchas perspectivas, pero desatendió la labor que hizo su antecesor.
A nivel de la gente de “pantalón largo” la historia de la pelota blanda tiene sucesos que marcaron y estigmatizaron el honor deportivo de esta disciplina deportiva, por la utilización de “cachirules” en los representativos locales a tal grado que la familia del softbol todavía recuerda las trampas de Francisco Miranda Pérez, actual presidente de la Liga Tabasqueña de Béisbol (LTB).
Posterior a ese oscuro suceso que colocó al softbol tabasqueño en plano nacional por indigno, tomó la dirigencia de la AST el licenciado Carlos José Dagdug Nazur, que paulatinamente borró la mala imagen de esta actividad deportiva y con recursos propios, la gran parte, elevo el nivel competitivo para ganar importantes campeonatos nacionales.
Lamentablemente su periodo coincidió con la peor administración en la vida del órgano rector del deporte estatal, que fue la del pasado sexenio, por lo que muchos planes y proyectos se truncaron a excepción de aquellos que emprendió por su cuenta y el respaldo suyo como la transportación, entre otras cosas, para los combinados locales durante sus salidas a torneos nacionales.
Luego llegaría Martín León Guzmán a tomar las tiendas de esta asociación, pero toda la apoteosis que mostró por trabajar en un principio lo perdió y como secuela hubo en retroceso en esta disciplina deportiva. Incluso su periodo como presidente de la AST feneció el año pasado y hace pocos días en Asamblea se eligió a Alfredo De la Cruz Valencia como nuevo dirigente.
Los tiempos actuales exigen trabajo en conjunto para fomentar el deporte llámese como se llame. Tanto gobierno, en sus tres niveles, asociaciones civiles e iniciativa privada están en la obligación de compartir responsabilidades, por lo anterior asumir la presidencia de un gremio se convierte en un compromiso consigo mismo y con los jugadores y no en un cargo de membrete para salir en los medios de comunicación para exigir apoyos. Como el softbol y el béisbol tienen lazos familiares cercanos y la geografía tabasqueña es tierra de beisbolistas, la cantera para la pelota blanda es enorme, empero es necesario organizarlos y trabajar en torneos infantiles y juveniles a lo largo y ancho de la entidad, una materia diferida, de este deporte en la localidad. El poder es el poder.