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Deporte prostituido
Ante la búsqueda de cargos públicos superiores, varios de los que dirigieron el órgano rector del deporte estatal utilizaron a varias de las asociaciones deportivas para sus aviesos intereses particulares en menoscabo lateral para el deportista y, ahora, forma parte del problema de los exiguos resultados para la entidad.
Al pasar la Dirección del Deporte a Instituto de la Juventud y el Deporte de Tabasco (Injudet), su primer titular, Vicente Morarles López, de profesión ingeniero, propietario de una constructora, con claro favoritismo por apoyar al beisbol, su juego favorito, mesclo el deporte con la política.
El licenciado Rogelio Rodríguez Javier e ingeniero Gaspar Córdova Hernández, quienes administraron la dependencia, en diferentes épocas, más por compromisos políticos, que afines o conocedores del rubro, terminaron el encargo para después ocupar otros y en el caso de último en mención, hasta la dirigencia de un instituto político, entre otros.
Los estatutos de las asociaciones civiles del deporte las señalan de entes apolíticos, como personas morales, pero los individuos físicos que la representan comprometen indebidamente, en muchos de los casos, los capitales humanos y sociales que representan.
Naturalmente que los políticos aprovechan esa clase de organismo, pero ese matrimonio se convierte en una relación perniciosa, porque los miembros de esas asaciones civiles sufren las consecuencias, porque los olvidan, sobre todo, en el aspecto de organización, apoyos y planeación.
De todas las agrupaciones deportivas con presencia en la entidad en cada cambio de administración, se encuentra que una mínima cantidad de ellas cumplen con todos los requisitos del deporte organizado y con ciertos dirigentes eternizados en el cargo aunque lloriquean que les genera gastos o quebranto de tiempo.
Todo porque en esa relación extradeportiva esos rectores del deporte-asociación deportiva los actores, procuraron prioritariamente, favores personales, mientras los deportistas se convirtieron en instrumento de las negociaciones.
El Injudet que cambió a Indetab (Instituto del Deporte de Tabasco), en su historia de vida, contó con titulares que corrompieron a dirigentes al pedirles que firmaran apoyos por una cifra mayor y entregarles un monto menor.
La crisis que padece el deporte tabasqueño tiene varias causas, pero lo que aquí se planteó es parte neurálgica de ese brete, porque creció como una bola de nieve y para regularizar a las asociaciones deportivas que no lo están, ahora se hace necesario la aprobación de la nueva Ley del Deporte, pendiente en el Congreso Local. El poder es el poder.