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La Verdad del Sureste

¿Fuego amigo en la Secretaría de Gobierno?


¿Fuego amigo en la Secretaría de Gobierno?

Uno de los hechos injustificados y aparentemente inexplicables en lo que va de la actual administración de la alternancia en Tabasco es lo que se denomina “fuego amigo”. Se le llama así a los ataques que por error o de manera premeditada se recibe de las propias tropas o de los aliados.
    Eran de esperarse ataques de los intereses afectados por un gobierno distinto al del PRI, por los empresarios y particulares que vieron terminarse sus negocios irregulares o francamente ilegales. Y también, claro, por los que perdieron su parcela de poder.
    Pero, ¿cómo hacerse cargo de los ataques provenientes del que se supone es el mismo equipo de trabajo? Estas reflexiones me vienen ahora por lo que está sucediendo en la Secretaría de Gobierno cuyo titular es Raúl Ojeda Zubieta. Concretamente llama la atención la serie de embestidas que recibe el recientemente nombrado subsecretario y ex alcalde de Huimanguillo, Francisco Sánchez Ramos.  
    Esto comenzó el mismo día en que Sánchez Ramos asumió el cargo. Ha seguido en los días subsecuentes con los más diversos pretextos. Todo indica que arreciará la ofensiva en la medida en que los intereses adversos incrustados en la administración nuñista se vean afectados o sientan que sus privilegios peligran.
    ¿Será que los ataques provienen de la misma casita azul? Seguir el rastro es fácil, si es que se quiere.
    Cuentas por ejemplo que hay molestias porque se descubrió que mensualmente en esa subsecretaría se recibían 65 mil pesos para combustible. En problema es que no justificaban su uso. Ningún control, ninguna evaluación de resultados.
    No es sólo eso, es apenas un ejemplo. Algo que nos explicaría la aparente parálisis de esa oficina cuya función es determinante para prevenir muchos de los problemas que luego le estallan a la gubernatura. Hay quienes han definido a las secretarías de gobierno como el pararrayos del Ejecutivo y del estado. Así tendría que ser.
    Pero nada es casual. Podría aventurarse que en algunas oficinas de la casita azul hay un pasado priista que como losa impide resultados efectivos.
    Llama la atención que ahí sigan despachando, en áreas de alta responsabilidad, personajes vinculados a la administración de Andrés Granier y Humberto Mayans. En la dirección de Concertación se encuentra Miguel Llergo Díaz, quien fue alto funcionario del CDE del PRI; llegó a ese cargo durante el gobierno de Granier y ahí se ha mantenido. A la renuncia de Ricardo Fitz se quedó temporalmente como encargado del despacho. Otro funcionario que parece inamovible es Francisco Trujillo Navarro, director de Enlace Institucional.
    También no hay que perder de vista a Fernando Sánchez Torruco, ex colaborador de Evaristo Hernández como coordinador del CENMA del malecón. Conocido por ser propietario de varios antros. También llegó al cargo en la época de Granier y se desempeña en la Dirección de Asuntos Intersectoriales.
    Hay más, pero no deja de ser interesante y preocupante que en la Unidad de Apoyo Consultivo aparezca José Antonio Toscano Fraga. Es posible que algunos lo recuerden porque fue director de administración del Transbús cuando esta empresa fue integrada por Andrés Granier. Fue el primer director de la transportadora de pasajeros, así que ya se imaginará las historias que hay detrás.

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