Laméculo Oropesa, lector asiduo de este espacio, me hace llegar un documento en donde hace una serie de observaciones acerca del quehacer del titular del Ejecutivo, capitán Carlos Manuel Merino Campos, que a la letra dice:
“Distinguido sr/sra Rosario, encuentro para mi desgracia que en Tabasco pocos o casi nadie valora el dignísimo papel que ejerce todos los días y desde muy temprano el señor gobernador, de todos mis respetos, quien aun cojeando cumple cabalmente la encomienda que le hiciera el Poder Legislativo de velar por nuestra tranquilidad”.
“Observo con horror a alcaldes y diputados que deliberadamente sabotean con su ausencia, los actos cívicos a los que por norma deberían de asistir; y lo mismo cuando son llamados a reuniones de trabajo a las que en su representación mandan al gato del gato del gato”.
“Yo, humilde ciudadano, pese a mi escasa preparación, entiendo que estos ataques bajunos a la investidura del mandatario estatal pretenden mancillar no tanto su autoridad que no está sujeta a los caprichos de esta aldeana clase política, sino a su persona; es como si quisieran cobrar venganza del algún agravio recibido; como si no pudieran digerir porque no fueron ellos los favorecidos con la nominación, aquella aciaga noche del mes de agosto del 2021 en que tomó protesta al cargo”.
Hasta donde sé, continúa la epístola del vehemente Laméculo, que se ataque al gobernador de Tabasco es previsible si los críticos son integrantes de la oposición, adversarios políticos naturales; pero cuando la afrenta viene de sus propios compañeros de partido, ¿Cómo interpretarlo? Porque a menos de que sean traidores no solo a Morena sino al jefe político que le dio su voto de confianza, no se entiende, no tiene lógica.
“Sr/sra Rosario, estoy en condiciones de informarle (ay mojo la güera), que al capitán Carlos Merino lo hizo gobernador el mismísimo presidente de la república a quien se le presentaron dos opciones, el secretario de gobierno en ese entonces, José Antonio de la Vega y el presidente del Congreso, Jaime Lastra Bastar., Está claro que el único que le llenó el ojo al patrón fue quien además es su amigo, hombre de lucha que lo ha acompañado desde hace más de 20 años”.
“Quiero terminar reiterando que atacar a Merino es atacar a Morena, al secretario de gobernación y al presidente de México. Que por más que paguen prensa para golpearlo él ya logró lo que muchos solo podrán concebir en sus sueños húmedos por muy intelectuales, carismáticos y doctos que digan ser. Los que atacan al gobernador con sus acciones olvidan que muchos de ellos fueron sacados del basurero tricolor de la historia”.
¿Pues no que muy leales? Concluye la misiva.
1ª. PD. La estupidez de Jessica Mayo debería de ser sancionada. Su ligereza nos ha dejado en ridículo a nivel nacional.
2ª. PD. “La viuda alegre” dice que en el municipio de Centro se comportan como priistas al negarle espacios públicos para sus mítines políticos. Falta a la verdad y se presta al golpeteo en aras de servirle a Javier May. Triste papel el suyo.
3ª. PD. Dice Mario Llergo que no deja la curul en San Lázaro, que nomás salió tantito a tomar aire pero que ya regreso. Me recuerda aquel poema que recitaba el Chavo del Ocho, ¿Cómo iba? “vuelve el perro arrepentido, con sus orejas caídas, con el hocico partido y el rabo entre las piernas”.
