GALLINA QUE COME HUEVO NI QUE LE QUEMEN EL PICO
La ley anticorrupción como muchos otros decretos que el Ejecutivo Federal envío al congreso, para exterminar un mal endémico que por décadas ha sembrado sus reales en todos los aspectos de la vida pública de nuestro país, desde las instituciones del estado hasta las instituciones de la iniciativa privado, todos actuando en ocasiones de manera conjunta o de maneras separada, pero todos convergen en un punto central que se llama “corrupción”. Ahora el ejecutivo federal procura acabar de la noche a la mañana con un simple plumazo presidencial, acabar con la corrupción al enviar al congreso de la unión la mencionada ley también conocida como 3 de 3, por mencionar su declaración: patrimonial, fiscal y conflicto de intereses, de esta forma se pretende reglamentar para su cumplimiento y ejecución.
A cogerse a esta ley o cumplir con lo mandatado en la materia, no te exime ni mucho menos te limpia lo corrupto que fuiste hasta ayer, ni mucho menos te limpia a partir del momento que cumplas con la ley. Ya que corrupto fuiste y mucho menos me garantizas que esas prácticas o mañas se te quitaran por el mero hecho de haber cumplido con la bendición o el decreto presidencial. En el lenguaje popular como dicen en mi pueblo “Gallina que come huevo ni que le quemen el pico”
Todo este paquete de ley anticorrupción se derivó de los acuerdos y presiones que a nivel internacional México suscribió con organismos internacionales como el FMI, OCDE, BM, por citar algunos. Pero esta reglamentación tampoco es de a gratis o porque esos organismos internacionales son buena onda y quieren ver bien a México, no, no es así como creemos, se debe más que nada a que ellos quieren garantizar sus recursos de inversión en nuestro país, y que nadie les haga sombra.
Este paquete de leyes anticorrupción, tampoco nos garantiza que los que vengan a invertir en nuestro país, vayan hacer blancas palomitas, ya que lo que está en juego son recursos económicos derivados de las múltiples reformas estructurales, que tiene que ver con los recursos naturales. México tiene antecedentes negativos de corrupción, de la forma como operan las trasnacionales y compañías por donde se han instalado a lo largo y ancho del país, hoy no nos vengan con el cuento como José Ángel Gurria de la OCDE de que ahora si hay confianza para invertir en México, que casualidad un viejo lobo, pero vestido con piel de oveja. Ese es el estilo de actuar de estos mercenarios camuflados como gente de bien, pero con una ambición y codicia desproporcionada capaz de corromper con el fin de lograr sus objetivos.