GRITOS DE DESESPERACION
El ruido después de los 85 decibeles no solo es un escándalo, si no que atenta contra la salud.
Pasearse por centro histórico de las calles de Villahermosa, los mercados y su zona comercial, es exponerse al ruido ensordecedor de las bocinas en los diferentes establecimientos comerciales ofertando un sin números de productos desde ropas, bisutería, zapatos, comidas, abarrotes en fin una series de productos incentivando al consumidor.
A pesar que: en 1972, en el Congreso de Medio Ambiente organizado por la ONU en Estocolmo, determino considerar al ruido como un agente contaminante».
Y de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM081-Semarnat, lo tolerado según la zona residencial en exteriores, en horario de 6 a 22 horas son 55 decibeles y de las 22 y hasta las 10 horas, 50 decibeles.
Pero además, en zonas industriales y comerciales, de las 6 a las 22 horas son 68 decibeles y de 22 horas a las 06:00 son 65 decibeles. Escuelas y áreas exteriores de juego máximo son 55 decibeles.
A pesar de las series de recomendaciones emitidas tanto por organismos internacionales como nacionales sobre el control de los ruidos en diferentes actividades hoy vemos en el caso de los altoparlantes de los diferentes giros comerciales en el centro de la ciudad de Villahermosa van más allá de las recomendaciones oficiales emitidas.
Poniéndonos en los zapatos de los comerciantes en mención, la razón de los ruidos es para ofertar sus productos, que motivaran, e incentivaran a los consumidores libres para, que acudan a comprar parte de lo que ellos anuncian a través de sus altoparlantes.
El problema de esto no es quien grita mas, quien se escucha mejor, o que música atrae a la gente, no, no……… el asunto es muy sencillo, por muchas ganas de comprar que traigas “si dinero no traes, si no hay circulantes en el mercado,”, simple y sencillamente por mucho que quisieras comprar, así se desgañiten los venteros, no habrá consumidores para comprar o adquirir productos algunos.
Para que un consumidor traiga dinero es porque ya genero una actividad a través de un empleo, pero si no hay empleo y el gobierno federal restringe el circulante con fin de evitar una inflación ficticia, no habrá dinero.
Ante esta clara situación económica -social , podríamos interpretar la expresión a los altos decibeles en los altavoces de los comerciantes como “Gritos de desesperación” ante el derrumbe de las ventas en el mercado local y nacional, este gran ruido que contamina el ambiente, es producto de la desesperación económica, no hay ventas pero hay compromisos que cumplir, la poca utilidad que cae se comparte en el pago de los bienes de servicios, (agua, electricidad, renta, empleado, e impuestos).
El ruido, la contaminación y el caos comercial es parte ya de la cultura económica neoliberal, generar más consumo como sea y acosta de lo que sea.