HILARIA Y ZERÓN, AL BALCÓN
Dos temas han sobresaltado a muchos el día 15 de septiembre. En ambos están implicados los dos políticos de más alto nivel en EU y en México. En el país imperial en decadencia del norte, el racista negro Presidente Obama (gulp, ¡perdón por el lapsus¡) el Presidente negro, Obama, interviniendo directamente, y en México, el priista neoliberal –creía que no había un insulto mayor para señalar a un politicastro que motejarlo de “priista”, pero ya encontré uno superlativo y es apodarle “priista neoliberal”-, interviniendo a tras mano.
Me refiero a que el negro Obama tuvo que salir el 15, abiertamente, a hacer campaña a favor de su azafata, la ex “primera dama” Hilaria Clinton en un evento presidencial que estaba dedicado para otro tema, porque a la candidata del partido demócrata –partido que de demócrata tiene lo mismo que el pri de partido popular, nada- le atacó, repentinamente, una neumonía. Desesperado el negro Presidente ve que su candidata va en picada con todo y el aparato israelita y judío de apoyo.
En cambio, Donald Trump manifiesta una salud de roble o de granito –¡hay mojo Bizarro el personaje de piedra!, diría el choco-. Es altamente probable que ya el Presidente negro sepa que su azafata va a perder estrepitosamente la elección y anda buscando sustituirle de inmediato, so pretexto de su “neumonía” repentina.
Parece ser que no es una “neumonía”; se sabe que don William le trasmitió una enfermedad más grave. Sea como sea, ya algunos malosos hablan de que se va a sustituir a la Hilaria por la Mónica Lenguwisky –quien al fin y al cabo ya fue “primera dama” en sustitución de Hilaria cuando don William era Presidente y compraba cajas de puros para, además de fumarlos, otras cosas-. Otros, un poco más políticos, dicen que será reemplazada por Bernie Sanders. El caso es que en Presidente negro ha tenido que iniciar abiertamente, este 15, campaña por la Hilaria.
En México, el Presidente ha tenido que destituir a Tomás Zerón de la flamante policía “científica” de investigación, no tanto porque haya considerado que el destituido no sirviera, era ineficiente o fuese un pelmazo, sino como cortinilla de humo ya que el próximo 26 de septiembre se cumplen dos años de que una horda de asesinos –protegidos por las autoridades locales y federales- desaparecieron a 43 jóvenes estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa y hasta la fecha el gobierno federal se ha dedicado a ocultar evidencias, manipular otras, desviar la investigación y aparentar castigo a chivos expiatorios.
Ciertamente Tomás Zerón fue señalado por el grupo de expertos independientes (GEI) de haber sembrado evidencias en el basurero de Cocula y de haber manipulado groseramente la investigación, pero bien se pudo ir hace no menos de tres meses no ahora en fecha tan cercana al horroroso aniversario de la barbarie en Iguala y Cocula. Peña, a tras mano, lanza su cortinita de humo; pero si realmente quiere salir medianamente librado debe destituir al campechano y al hidalguense (Sales Gasque y Osorio Chong, respectivamente). Y de inmediato actuar como Presidente no como empleado de Osorio y de Arely Gómez –es decir, de Televisa-.
Pero ahí Peña, como en otras decenas de casos, lo que debe hacer, por obligación histórica, es resolver el problema, no sólo darle largas encomendándoselo a personajes inoperantes e inútiles.
Y si ya trae encarrerado el ratón, debe mandar a la calle –o que retorne al Senado- a la hermana del Vicepresidente de Televisa –Teidiotiza-, Leopoldo Gómez. Ha servido sólo para hacer el ridículo. Si ya se fue Murillo Karam, ¡cuál puede ser la razón de sostener a la empleada de televisa y del pri ahí, si tampoco ha resuelto ese y otros graves problemas?
Esos dos temas fueron realmente los más impactantes del 15. La Ceremonia del Grito, la vivimos en lo interior los que tenemos un sincero sentimiento de patriotismo, no atiborrando la plaza. Con todo, la que encabezó Peña, fue sobria y seca; seca y quizá por ello solemne.