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La Verdad del Sureste

HILARY Y SUS SOCIOS: SE HUNDIERON CON EL TITANIC DE PEÑA


Los periodistas y locutores irresponsables y los medios masivos de difusión adosados al carruaje folclórico del gobierno federal y empleados abyectos de algunos financieros, empresarios y políticos del país, achacan a la visita del futuro presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, la renuncia de Luis Videgaray a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
    Como siempre, no analizan, y emiten babosas y enturbiadoras opiniones que la realidad les desmiente pero que les sirven como “caja china” o cortinilla de humo para encubrir sus intereses. De la aseveración respecto a que la visita de Donald Trump pudo causar la renuncia de Videgaray sólo es cierto el dato de que el ex titular de Hacienda realizó gestiones a través del yerno de Trump, Jared Kushner, pero no para que el magnate estadounidense viniese a México, sino para tratar de hacer negocios de familia entre Peña, Videgaray y el grupo financiero de Trump.
    Por datos que se filtraron de la visita, Trump anticipó a Peña, lo mal que le irá al país si se continúa por el camino económico trazado por el grupo de Obama y los trilateralistas Clinton y Bush. 
    De por sí México va peor y en picada desde el sexenio catastrófico de FeCal; caída libre que se aceleró y pronunció más con el arribo a la Presidencia del neoliberalismo económico de Peña y de Videgaray. Enterado bien Peña de la urgencia de reorientar el rumbo y las alianzas, asumió el riesgo; que lo catapultó a la arriesgada jugada de invitar a Hilaria Clinton a visitar México y a exponerse a que el pelele de la mafiosa trinca infernal rechazara la invitación de visitar nuestro país.
    No cayó Videgaray ni por la visita de Trump ni por el problema inexistente de la situación económica mundial –crisis inexistente-. Cayó porque la economía del país va de mal a súper peor y porque, los grupos de poder que arribaran al mando en el imperio estadounidense van a cambiar ya a ser otros. Cayó por las ausencias y los errores del gobierno pripanista en materia de bienestar social, desarrollo y crecimiento económico y porque, sus políticas han convertido a México en un “país riesgo”. Cayó porque está en riesgo y en absoluto peligro la estabilidad de la economía nacional y de las familias mexicanas. Y esto fue lo que Trump le aseveró a Peña.
    Cayó porque dejó de hacer o hizo mal, el lograr que los ingresos de la federación sean mayores que sus egresos; porque falló en la aplicación de medidas de control y buenos resultados en el ejercicio fiscal; cayó porque sus decisiones no garantizan la estabilidad macroeconómica ni hizo los ajustes adecuados al gasto público de la federación; cayó porque no supo contener el nivel de gasto público y mejorar el ejercicio de recursos; cayó porque no supo reducir el gasto corriente. Y en consecuencia Peña se ve apretado a decretar nuevos impuestos y su promesa fue que no habría nuevos impuestos para los ciudadanos.
    Cayó porque Peña recibió la moneda mexicana con una cotización respecto al dólar estadounidense de 12.90 pesos por cada dólar. Hoy, si usted requiere adquirir un dólar debe aportar 18.95 pesos. Esto implica que, del inicio de su gobierno a la fecha, la moneda se devaluó en 6.05 pesos que porcentualmente significa que en tres años 10 meses Peña ha devaluado la moneda en un 46.88 por ciento.
    Cayó porque la popularidad de Peña no rebasa los 40 puntos porcentuales. La ingobernabilidad se refleja en los altos índices delictivos y en la galopante impunidad imperante. Los índices de estabilidad son ínfimos. Todas las reformas “estructurales”, en lugar de resolver los problemas o contribuir a paliarlos, los exacerban y los ahondan. Para decirlo en una sola y contundente frase: el gobierno federal de Peña, es un fracaso y acabará de hundir al país. Bien, pues ya se fue Videgaray; el siguiente paso es hacía el desalojo de la casona de Bucareli, donde deambula como un fantasma, sin fuerza, sin freno, sin peso, sin que logre el control, un exgobernador de Hidalgo. El siguiente paso, para equilibrar la balanza de los grupos políticos al interior del gabinete y del pripan, es la renuncia de Osorio. Hidalgo y Estado de México serán puestos de patitas en la calle. Y esa remoción no podrán los periodistas y locutores irresponsables achacársela al futuro e inminente Presidente de los EU: Donald Trump.

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