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La Verdad del Sureste

HISTORIAS DE HORROR


Horror en Coahuila y Tamaulipas, territorios clave para las bandas de narcotraficantes, secuestradores y grupos de delincuencia organizada, y ambos gobernadas –hasta hoy- por miembros del pri. Hay decenas de otras historias de horror acaecidas en Entidades Federativas gobernadas por priistas: son inagotables. Súmelas a la barbarie de 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero.
    Horrendas. Sucedieron en el sexenio de FeCal; Presidente panista, adicto etílico. Encubrió tales atrocidades, convirtiéndose en cómplice, asomándose la punta del iceberg de sus relaciones con bandas delincuenciales.
    Horrorícese: de 2009 a 2012, Los Zetas llevaron al penal de Piedras Negras a personas que secuestraban –“levantadas” le llaman eufemísticamente delincuentes o periodistas- para ¡incinerarlas! El briago Presidente panista FeCal y el gobernador de Coahuila, el priista lavador de dinero ilícito y gran peculador, Humberto Moreira Valdés (en la lista de los «10 mexicanos más corruptos « de la revista Forbes de 2013), ni se inmutaron por tales crímenes.
    El Penal fue por 3 años el crematorio humano de Los Zetas. Hechos confirmados: inspecciones en el penal, entrevistas hechas a 138 internos; 42 incluso rindieron declaración: a todos les consta el dato; todos lo sabían. El penal tenía un autogobierno dirigido por Los Zetas; el interno Ramón Burciaga Magallanes, el “jefe” en el interior del penal: ordenaba se incineraban los restos de los secuestrados.
    En ese lapso fueron Procuradores Generales de la República, el socio y empleado de Diego Fernández de Ceballos y de Francisco Barrio Terrazas, Arturo Chávez Chávez (quien tuvo bajo su mando a Marisela Morales Ibáñez como Subprocuradura de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada hasta el 31 de marzo de 2011), y Marisela Morales, la 42ª Procuradora General -y la primera mujer en ocupar el cargo-. La Morales exoneró a Moreira y fue galardonada con el Premio Internacional al Valor de la Mujer en los EU por la secretaria de Estado Hillary Clinton y la primera dama, Michelle Obama; es decir, trabaja para ellos.
    Moreira fue Presidente Municipal de Saltillo, Coahuila; luego Gobernador. Designado Presidente del CEN del PRI. Renunció a la dirigencia de tal partido dado el universal escándalo de desvíos por más de 36 mil millones de pesos –en Coahuila- y haberse encontrado evidencias de sus relaciones con Burciaga y con Miguel Ángel Treviño Morales –el Z-40-.
    En venganza al asesinato de Alejandro Treviño Chávez, sobrino del Z-40, el 3 de octubre de 2012 el hijo de Moreira, José Eduardo Moreira Rodríguez, fue asesinado -su cuerpo fue localizado en el municipio de Acuña-. Posterior a la incineración de los cuerpos en el Penal, las cenizas eran trasladadas y vertidas en el río San Rodrigo, a la altura del ejido El Moral, en la carretera Piedras Negras-Ciudad Acuña.
     La protección de FeCal para Moreira fue total y, en noviembre de 2012, Marisela Morales Ibáñez y la PGR de FeCal absolvió a Moreira del endeudamiento. De las incineraciones en el Penal de Piedras Negras, nunca se dijo nada. Si los 132 internos lo sabían, indiscutiblemente también el Gobernador.
    Horrorícese un poco más: Agentes del Instituto Nacional de Migración, dependencia de la Secretaría de Gobernación, detenía y entregaba a migrantes a Los Zetas para que éstos los extorsionaran y, si no pagaban sus rescates -1200 dólares-, los asesinaban. Sucedió en Tamaulipas; pero sucede en todo el territorio nacional.
    El control (de los Estados de Tamaulipas y Coahuila), es clave para el narcotráfico (disputan la entidad el Cártel del Golfo, el de Sinaloa y Los Zetas). La frontera tamaulipeca -400 kilómetros con EU-, es la más cercana con el sur estadounidense: hace más barato y accesible el traslado de mercancía, legal e ilegal, al país del norte. En paralelo al crecimiento del narco, el PRI ha dominado políticamente la entidad. Nunca ha perdido la gubernatura, ni la mayoría del Congreso local; y su socio y aliado –el PAN- le sigue de cerca cual escolta. O como si escoltaran el negocio.
    El 4 de abril de 2011 agentes del INM interceptaron un autobús en Altamira, Tamaulipas, y bajaron a un grupo de migrantes salvadoreños.  El 11 de abril, efectivos del Ejército rescataron a tres centroamericanos y detuvieron en flagrancia a los plagiarios Juan Carlos Segura Rivera y Marcos Alvarado Domínguez, en Tampico. Y estos soltaron la sopa.
    A los migrantes los detenía INM y los entregaba a Los Zetas. Uno de los involucrados confesó que cada vez que secuestraban a un migrante, pedían mil 200 dólares de rescate.
    Édgar René Méndez, «El Barba», jefe de un grupo de Los Zetas, relató que los migrantes eran llevados a un punto llamado «Meche» para solicitar a sus familiares el rescate quienes debían depositarlos en Elektra, Soriana o Walmart; que, de no pagar, ordenaban ejecutarlos.
    Juntaban en San Fernando a cientos de migrantes. No pagaron, fueron asesinados: primero 72 inmigrantes ilegales –la primera masacre de San Fernando, Tamaulipas (22 y 23 de agosto de 2010)-. Presidente: el ebrio FeCal; Gobernador: Eugenio Javier Hernández Flores.
    Y siguió el negocio: INM los detiene, los entrega a Los Zetas y estos los extorsionan; si no pagan sus familiares, los masacran.
    La segunda masacre de San Fernando -asesinato masivo de al menos 193 personas, 6 de abril de 2011 en adelante-. Presidente: el ebrio FeCal; Gobernador: Egidio Torre Cantú.

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