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La Verdad del Sureste

UN INFORME INFORMAL


 
El cambio al formato del informe presidencial, no es más que un acto de desesperación política ante la inestabilidad del actual régimen que encabeza Peña Nieto. Si bien es cierto que a partir de la Reforma el Art. 69 a nuestra Constitución General de la Republica y publicado el  15 de Agosto de 2008,  el  presidente ya no tiene la obligación de asistir al inicio del primer periodo ordinario de sesiones , hoy solo basta que el ejecutivo envié por escrito su informe sobre el estado que guarda la administración publica el país. 
    Es a partir de este momento legislativo cuando se pierde la mística de los informes presidenciales en México, el pueblo, por sexenios y generaciones estaba acostumbrado a este ritual presidencial. Los legisladores nombraban comisiones especiales y de cortesía para visitar al presidente en la residencia oficial los pinos, para partir al congreso en un auto convertible en el que el mandatario saludaba a las multitudes a su paso en todo el recorrido, mientras papeles de colores, mantas y músicas inundaban el ambiente. Era la fiesta por excelencia del presidencialismo, el lucimiento imperial al estilo mexicano, dándole una proyección popular y social que no abandonarían hasta los últimos años del siglo XX. Este toque mágico y místico se rompe con la llegada del Neoliberalismo y los tecnócratas al poder, a partir de ese momento, y como consecuencias a las políticas económicas antipopulares y sociales, la figura del presidente, es tan vulnerable a la opinión pública, que lejos de dar la cara para el debate y defender sus argumentos políticos, optaron por la política del avestruz. 
    Por eso hoy y para el caso que nos ocupa los diversos conflictos políticos- sociales y culturales sobre la persona del presidente y la   familia involucrados al conflicto de interese calificados como actos de corrupción, han deteriorado la imagen política como en ningún otro presidente de la Republica se tenga memoria, sobre todo en el cuarto informe de gobierno. Pero también el Presidente trae a cuesta una gran loza pesada que no lo deja levantar, me refiero a los intereses políticos ideológicos que impactan en la economía mexicana como las devaluaciones del peso, frente al dólar, la baja del crudo, el aumento a las tarifas eléctricas, a las gasolinas, la escases de circulantes, el desempleo generalizado a nivel nacional, en fin un panorama nacional bastante incierto.
    Este cambio de formato al informe presidencial, no es más que producto de una estrategia de los publicistas de los pinos con el objeto de levantar la imagen ya deteriorada del presidente. Para tal fin están utilizando a un segmento fresco y nuevo de la sociedad, que son los jóvenes, un segmento apolítico que hasta cierto punto no le interesa y no están inmerso en los asuntos políticos y sociales del país.     

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