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La Verdad del Sureste

DE INFORMES E INTERPELACIONES


El Congreso del Estado citó a comparecer a servidores públicos de la Administración Estatal, consideré oportuno abordar el tema del Informe que han de rendir los Presidentes de la República y gobernadores al Congreso (y por ese conducto al pueblo). 

    Asenté ayer que fue el Presidente de la República, don Venustiano Carranza quien por primera vez en la historia política del país acudió a dar cuenta en un 1º de septiembre “sobre el estado general que guarda la administración pública del país” ante el Congreso General, y que el 15 de agosto de 2008 se publicó la reforma al artículo 69 constitucional, en la que se suprimió la obligación del Presidente de asistir a la apertura de sesiones ordinarias del 1er periodo del Congreso y se agregó la atribución de citar a los Secretarios de Estado y al Procurador General de la República, a que comparecieran y rindieran informes bajo protesta de decir verdad. Fue así, finalmente que, priistas y panistas, asesinaron un día en la historia de México: el 1º de septiembre de cada año.
    Lo consideramos así ya que A) es necesario establecer para el Presidente dicha obligación constitucionalmente, en virtud de que se asegura que el Presidente de la República ponga, no sólo en conocimiento al Congreso General sino a los ciudadanos, la actividad anual del Ejecutivo (sirve el Congreso como escenario e intermediario, ya que en México cuando el Presidente de la República asiste y rinde su informe oralmente el Congreso General sirve de foro a la actuación de los poderes públicos),  B) consideramos al Informe presidencial como una comparecencia del gobierno, C) los diputados y senadores tiene la alta encomienda de examinarán, analizarán, comprobarán, inspeccionarán y verificarán las actividades del Ejecutivo, D) informar y comparecer personalmente es un acto de control parlamentario, entendido éste como un medio de control político, E) se borra el carácter secreto de la política –secrecía indebida que pertenece a las concepciones dictatoriales y absolutistas del poder-, y F) el pueblo, titular de la soberanía, conoce, a través del Informe, las actividades del Ejecutivo y las opiniones de sus representantes populares, de tal forma, el Congreso, la clase política y el pueblo representando, se acercan, se ponen en contacto, fortaleciendo así la democracia. Lo mismo cuenta para los Gobernadores.
    Los informes presidenciales se convirtieron en una ocasión para mostrar la solidez y cohesión del sistema político nacional en torno a la figura del Presidente de la República y en los Estados, del Gobernador; al extremo que el día del Informe se convirtió en la fiesta por excelencia del presidencialismo mexicano.
    Asistí a varios de ellos. Hasta mediados de los años 90›s, se realizó el recorrido del Presidente por las calles de la ciudad de México -en un auto convertible descapotado en el que el mandatario saludaba a las multitudes que franqueaban las calles en todo el recorrido, mientras papeles de colores inundaban el ambiente-. Tras la lectura del Informe en la sede del Congreso, íbamos a Palacio Nacional (en el Salón Juárez), ahí el Presidente recibía la salutación, de su gabinete, de gobernadores senadores, diputados, líderes sindicales, campesinos e invitados especiales. El conocido «besamanos». Ahí saludé a Echeverría Álvarez, López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas. Posteriormente venía la fotografía con su gabinete, para concluir las ceremonias del día, saliendo al balcón presidencial para saludar a la muchedumbre que se congregaba en el Zócalo. Aún más, tras presentar su 4º Informe de gobierno, en 1974, el Presidente Luís Echeverría saludó de mano, una por una, en Palacio Nacional, a 3 mil personas; Luego llegaron los Presidente coyónes y disminuidos que no se atrevieron a acercarse al pueblo. Hasta que el neoliberalismo canceló esta ceremonia (siendo Presidente Ernesto Zedillo) en 1995.
    Las interpelaciones en los informes presidenciales no se iniciaron en 1988. En 1923, al responder el 3er. Informe de Obregón, el diputado Prieto Laurens, increpó directamente al titular del Ejecutivo; el 1º de septiembre de 1928, al rendir su 4º -y último informe de gobierno-, el Presidente Calles se refirió al asesinato de Obregón, afirmando que se sentía abrumado por la muerte del Presidente electo de México, el diputado Aurelio Manríquez se puso de pie calificándole de farsante –corría la pregunta entonces de: “¿Quién mató a Obregón?” y se contestaba: “ComPórtese y Cállese”. 
    El 1º de septiembre de 1979  al dar lectura a su 3er. Informe de gobierno, el Presidente José López Portillo fue interrumpido por el diputado coahuilense Edmundo Gurza Villarreal, quien solicitó a la Presidencia de la Cámara una interpelación al orador.
    Y a partir de allí, la figura parlamentaria de la interpelación tomó carta de naturalidad en el ritual político nacional. 

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