Esas y otras patrañas más se han dedicado a despotricar las candidatas y el candidato de la oposición, en lugar de presentar propuestas a los electores tabasqueños. Cinco días de campaña y no hay planteamientos serios ni compromisos de parte de ellos.
El candidato de Morena, PT y PVEM no necesita el apoyo gubernamental ni hacer fraude para ganar la elección del dos de junio. Lleva una cómoda ventaja de más de 50 puntos sobre su más cercano perseguidor, y sigue caminando como si el que estuviera en desventaja fuera él y no sus adversarios.
Las encuestas lo dicen y el pueblo lo confirma: Javier May es el favorito, el seguro ganador de la jornada electoral. Mayoritariamente están con él. Ese respaldo se constata en cada lugar que recorre. La gente se lo dice en sus recorridos casa por casa, en las reuniones con los sectores productivos y en los mítines en las plazas públicas, eventos masivos con el ánimo popular desbordado.
Inclusive, un señor le llegó a decir que ya no era necesario que caminara, que el voto ya estaba definido a su favor. Pero Javier quiere completar la hazaña, arrasar en los comicios y ganar seis de seis, es decir, todo: presidencia, gubernatura, las 6 diputaciones federales y las 21 diputaciones locales, así como las 17 alcaldías.
Se requiere ganar la mayoría en el Congreso de la Unión a fin de que Morena y aliados puedan sacar adelante las iniciativas de reformas constitucionales, presentadas en febrero pasado, ante el Legislativo, por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Anticipó lo que estamos presenciando: una campaña intensa de propuestas y compromisos serios, a ras de piso, de contacto directo con la gente, de por qué es importante votar el dos de junio seis de seis.
La oposición, pura grilla
En su campaña no hay espacio para el insulto ni las ofensas hacia sus contendientes. No se ocupa de ellos. Está enfocado en presentar los 50 compromisos que cumplirá cuando asuma la gubernatura, en escuchar al pueblo para conocer sus necesidades y carencias.
Otros son los que se ocupan de él a falta de propuestas y argumentos para convencer a los tabasqueños de que representan la mejor opción de gobierno.
El discurso del candidato del PRD, Juan Manuel Fócil no ha cambiado ni un ápice. Cree que su adversario es el gobierno y por eso insiste en sus ataques y denuncias sin más argumento que su palabra.
No dice: voy a hacer esto, lo otro; propongo esto o aquello. Nada, solo generalidades y críticas al gobierno y a la 4T. En eso se basa su campaña. No se puede decir que no tiene seguidores, por supuesto que los tiene, pero no en multitudes.
Guerra sucia, la estrategia del PRIAN
Habla de una elección de estado que solo existe en su imaginación, la misma que tiene su adversaria del PAN y del PRI, Lorena Beaurregard.
En la entrevista con la XEVT, Fócil dijo algo muy cierto: los únicos que tienen estructura bien organizada es Javier y él, más el primero que el segundo. Las otras dos candidatas, con todo respeto por ser damas, carecen de ella. En eso radica también la fuerza de un candidato o candidata.
Se sabía de antemano que la estrategia de la candidata común del PRIAN sería los ataques personales y las descalificaciones. La guerra sucia es la espacialidad de su principal estratega, conocido en el hampa del periodismo como Fraudelino.
Solo por sus redes sociales se sabe que anda en campaña. Al menos es lo que ella dice. Según la abanderada hay un acoso del gobierno del capitán Merino hacia su campaña electoral, tanto la hostigan que ha preferido, en lo que va de la actividad electoral, “encuentros discretos y reuniones privadas”.
No hay ni una imagen o video donde se vea rodeada de gente, saludando de mano a diestra y siniestra a la gente o donde esté dando un discurso ante mil o dos mil personas o por lo menos un nutrido grupo.
Ayer tuvo su momento estelar en Telereportaje. Recurre a la misma narrativa catastrofista de su candidata presidencial, Xóchitl Gálvez. Según Lorena, “Tabasco es como una casa vieja que se cae a pedazos”. Pura politiquería barata, propia de la temporada electoral.
Esto ya está definido. Solo falta saber de qué tamaño será la paliza que recibirá el dos de junio la oposición en su conjunto.
