• La Verdad del Sureste |
  • Jueves 05 de Marzo de 2026

El juego de Don Porfirio M.L.

“El primer principio, es que no debes engañarte; y que tú eres la persona a la que fácilmente pueden engañar”. Richard Feynman. “El ego es el enemigo”. Ryan Holiday

Publicado el:

José Eduardo Beltrán (Chelalo Beltrán).





Conozco a Porfirio Muñoz Ledo personalmente desde hace varios años. Hubo un tiempo en que solíamos reunirnos con cierta frecuencia un grupo de amigos en la casa de Arturo González Cosío (QEPD), en la de Luis Fernández Martínez del Campo y también, algunas veces, en la casa de Jaime Cárdenas. Asistían por lo regular a esas reuniones: los ya mencionados Arturo González Cosío, Luis Martínez Fernández del Campo y Jaime Cárdenas, a los que se agregaban: Don Enrique González Pedrero, Diego Valadez, Manuel Camacho Solís, Porfirio Muñoz Ledo y un servidor.
En varias ocasiones fue invitado y en todas estuvo presente, el actual Presidente de México. Asistieron también otros invitados, entre los que recuerdo al entonces Jefe de Gobierno de la ciudad de México Marcelo Ebrard, y al actual director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz.
Porfirio es, sin duda, uno de los políticos más inteligentes de este país. Se podría decir que es brillante y sobresaliente. En ese sentido ha tenido y sigue teniendo todo mi respeto.
En la entrevista que le hace René Delgado (la cual vi con detenimiento), el periodista lo va conduciendo, con gran habilidad, mediante citas de lo que el propio Porfirio ha expresado, hasta cercarlo. Metiéndolo en el lugar al cuál, desde un principio lo quería conducir: hacerlo que se contradiga o aparezca como contrario al Presidente. (Esa era la intención real de la entrevista.) Increíblemente Porfirio cayó en el garlito.
Se le nota incómodo. Sabe que ha sido colocado en el lugar que menos quería estar. Tiene sólo dos alternativas. Abrir su verdadera intención, que es presionar desde el pequeño grupo al que ha sido reducida la antigua corriente democrática del PRI, que continúa encabezando Cuauhtémoc Cárdenas y a la que Porfirio ha regresado, con el propósito de ser tomados en cuenta, para influir en las elecciones intermedias, o para obtener alguna posición en el posible reacomodo de fichas en el gobierno.
Es a lo que se refirió el Presidente, cuando mencionó los tiempos electorales en relación a las ocho columnas del periódico Reforma. No fue algo personal contra Porfirio y mucho menos como lo han manifestado los voceros de quienes están en contra del Presidente. Casi todos ellos se pusieron en evidencia, en cuanto a la línea recibida, al “coincidir” en que, se refirió a Porfirio como “cualquiera”.
NO fue así, por si no se han dado cuenta o no les conviene hacerlo el Presidente no hace nunca referencias personales, habla para los medios de comunicación, para quienes patrocinan a sus dueños y se dirige principalmente a la gente: al pueblo cada vez más consciente y “avispado”.
Quién se metió o lo metieron en camisa de once varas, fue el mismo Porfirio, al dejarse conducir por el entrevistador y tener que meter reversa en relación a sus dichos sobre el Presidente, la cuatro T y Morena.
Hasta ahí todo bien y nadie tiene porqué preocuparse. Las aguas tomarán a su tiempo su nivel y cada quien ocupará el lugar que le corresponde.
Lo que no veo bien es confundir la horchata con la magnesia. Ni Porfirio se chupa el dedo en cuestiones políticas como para convertirse en el “paladín” de la Patria y defensor de la división de poderes, en contra de quien lo rescató después de su triste paso como aliado del PAN, empleado de Fox y levantador triunfante de la mano de uno de los presidentes más ignorantes, vacíos y conservadores que ha tenido México (Comes y te vas a Fidel Castro. O, ¿y yo por qué?).
Porfirio con su sagacidad e inteligencia política, buscará, con toda seguridad, salir bien librado del atolladero político en que lo metieron y el Presidente seguirá luchando contra corriente, como lo ha hecho siempre, para sacar adelante a la nación, a pesar de uno de los peores momentos que vive el mundo.
La historia, se encargará de poner a cada uno en el lugar que le corresponde.

Colorín colorado...