• La Verdad del Sureste |
  • Jueves 12 de Febrero de 2026

Libro de Julio Scherer desata choque político

“Ni venganza ni perdón” lanza críticas a López Obrador y genera respuesta de su círculo cercano.

Publicado el:

Redacción


El ajuste de cuentas de Julio Scherer Ibarra: Entre la "traición" y el retrato de un Presidente "manipulable" El ajuste de cuentas de Julio Scherer Ibarra: Entre la "traición" y el retrato de un Presidente "manipulable"

La publicación del libro Ni venganza ni perdón (Grijalbo, 2026), coescrito por el exconsejero jurídico Julio Scherer Ibarra y el periodista Jorge Fernández Menéndez, ha sacudido los cimientos de la escena política mexicana. 

Lo que se perfilaba como una defensa legal ante las acusaciones de corrupción en su contra, ha terminado siendo una disección cruda —y para muchos, demoledora— de la psique y el estilo de gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

A través de un diálogo que se siente como una confesión de largo aliento, Scherer Ibarra rompe el silencio tras años de tensiones internas, describiendo un Palacio Nacional donde la eficacia técnica sucumbió ante la lealtad ciega y la manipulación mediática.

Scherer, hijo de la leyenda del periodismo Julio Scherer García, no escatima en adjetivos. Si bien reconoce en López Obrador a un "gran líder social", lo califica de inepto en la gestión pública y carente de formación económica. 

Según el exconsejero, esta carencia es la raíz de los problemas financieros que hoy enfrenta la administración de Claudia Sheinbaum.

“Andrés siempre ha sido una víctima y siempre se ha comportado como tal”, sentencia Scherer, sugiriendo que el expresidente encontraba una satisfacción casi religiosa en la persecución política, priorizando el "martirio" sobre la estrategia jurídica.

Uno de los puntos más polémicos del texto es la acusación directa contra el vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas. Scherer describe una dinámica de poder donde el vocero filtraba la realidad del mandatario en el breve trayecto de la reunión de gabinete al Salón Tesorería.

  • El método: Según el libro, Ramírez Cuevas colocaba estratégicamente en el escritorio de AMLO las notas que convenían a su propia agenda ideológica.
  • La consecuencia: Scherer afirma que el Presidente, con "ingenuidad", se dejaba guiar por esta información sesgada, permitiendo que el vocero operara como un "gran manipulador" que incluso dictaba las preguntas "a modo" en las conferencias mañaneras.

El libro “Ni venganza ni perdón” confronta la versión interna del sexenio de López Obrador.

El libro funciona también como un pase de facturas a sus antiguos compañeros. Scherer critica la máxima obradorista de preferir la honestidad (o lealtad) sobre la capacidad técnica, señalando casos específicos:

  • Manuel Bartlett: Lo acusa de convencer al Presidente con argumentos ideológicos falsos, heredando un déficit energético al país.
  • Olga Sánchez Cordero: Relata cómo el Presidente intentó reducir las funciones de la Secretaría de Gobernación a un solo tema: el caso Ayotzinapa, ignorando las facultades legales de la dependencia.
  • Rocío Nahle: Recuerda cuando AMLO sugirió que la Secretaría de Energía no servía para nada y que debería llamarse "Secretaría de las Refinerías".

Más allá de la política, Scherer revela la herida personal que dejó su salida. Tras haber sido llamado "hermano" por López Obrador, el exconsejero confiesa que sintió una traición profunda cuando el mandatario, ante las acusaciones de corrupción que lo involucraban, prefirió respaldar públicamente al Fiscal Alejandro Gertz Manero.

“Cada vez que contestaba 'le tengo confianza al Fiscal', yo sentía una puñalada al corazón”, relata Scherer, subrayando que el Presidente nunca extendió esa misma confianza pública hacia él en los momentos de mayor crisis.

Hacia el final, el libro ofrece una pincelada sobre la actual Presidenta. Scherer la describe como una figura metódica, técnica y "gritona" cuando las cosas no salen bien, pero con una capacidad de aprendizaje que contrasta con la rigidez ideológica que atribuye a su antecesor.

La respuesta del círculo cercano a López Obrador no se hizo esperar. Mientras que Gerardo Fernández Noroña ha sugerido que Scherer debe rendir cuentas ante la justicia, el propio Jesús Ramírez Cuevas ha desestimado las declaraciones tildándolas de ataques de "ambiciosos de siempre".

Con la Fiscalía General de la República (FGR) investigando presuntas redes de lavado de dinero vinculadas a su despacho, el libro de Scherer Ibarra parece ser no solo un testimonio histórico, sino su última línea de defensa en una guerra política que apenas comienza a mostrar sus expedientes más oscuros.