LO QUE SE OCULTA DETRÁS DE LAS VESÍCULAS
Peña, Chuayffet y la Pavlovich fueron extirpados de sus vesículas biliares. Satirizándoles: “Al mostrar molestias físicas, trasladadas al Hospital Militar, 3 vesículas biliares fueron operadas con éxito para extirparles un Peña, un Chuayffet y una Pavlovich respectivamente. Las vesículas se quejaron durante la madrugada de la presencia de estos agentes malignos que cubrían la totalidad de sus superficies, por lo que fue imperativa la intervención médica para curarlas de su dolencia; a las vesículas se les practicó la cirugía que les extrajo, a una de ellas un Peña Nieto de casi 50 años de antigüedad y unos 72 kilos, liberándola por fin del parásito; a otra un Emilio, de casi 67 años de antigüedad y más de 85 kilos. Las vesículas tuvieron que cancelar sus participaciones en la Cumbre de Órganos de Aparatos Digestivos que se celebraría en el edificio Colon, entre las calles Colédoco y Conducto Pancreático.”
El asunto es de mayúscula seriedad: ha servido de distractor para ocultar la toma de decisiones realmente trascendentales para el país y los mexicanos: la entrega de la educación pública a negocios privados y particulares.
De 1988 a la fecha los ocupantes del Rancho de La Hormiga han sido colocados allí no para que gobiernen o tomen decisiones favorables a la nación, sino para que ejecuten determinaciones ya adoptadas por conglomerados empresariales, capitales financieros internacionales y grupúsculos mediáticos nacionales y por los círculos del poder político y financiero de EU. Sanos o enfermos, alcoholizados o sobrios, deprimidos o no, los presidentes mexicanos del ciclo neoliberal han cumplido a cabalidad los caprichos de sus amos: Salinas (la Hormiga Atómica) inició la destrucción del tejido social y unció al país al TLC; Zedillo (Ernest el Cerdillo) se encargó de brindar protección a los grandes capitales y desviar el golpe de la crisis económica (1994) hacia la mayoría de la población; Fox (El Vaquero de las botas batidas de estiércol) fue el restaurador de la fachada “democrática” del régimen oligárquico y prosiguió la privatización a gran escala; Calderón (FeCal) aplicó en México la destrucción nacional como el modelo de negocios previamente ensayado por Bush en Afganistán e Irak, y Peña ha sido el encargado de demoler lo que quedaba de propiedad pública, derechos laborales, derechos humanos, abatimiento de la desigualdad social, apertura a la democracia y soberanía.
Detrás de las vesículas biliares de Peña, Chuayffet y la Pavlovich, se ocultan, por decir algo: la entrega de la educación como un gran pedazo de pastel a grupos de capitalistas privados y particulares como el “presidente” del grupúsculo empresarial Mexicanos Primero, Claudio X. González Guajardo.
La actividad favorita en los últimos años de este Enano del Tapanco patronal y Mexicanos Primero es estigmatizar a los maestros, desacreditar la enseñanza pública e intimidar a quienes no se supediten a su agenda y sus deseos.
Su odio a los profesores y a la educación pública es visceral. Su incontinencia verbal es ofensiva. Su verborrea contra los trabajadores de la educación ha adquirido el tono de guerra santa. Convertido en Ministerio Público, el vocero empresarial ha exigido que se les despida y se meta a sus dirigentes a la cárcel. Sus desplantes y chantajes políticos han convertido al gobierno federal en rehén de los caprichos empresariales en el ramo educativo. Sus ofensas han sido imitadas en multitud de medios de comunicación, en una vergonzosa campaña se estigmatización contra los educadores.
Este Enano del Tapanco patronal en plena elección federal, desde Mexicanos Primero y otras organizaciones patronales, varias de ellas dedicadas a la presión política y cabildeo en materia de instrucción pública, emplazaron a los partidos políticos a suscribir sus 10 Compromisos por la Educación Nacional. Promovían el aberrante “compromiso”: sindicatos patronales, como el Consejo Coordinador Empresarial, la Confederación Patronal de la República Mexicana, la Cámara Nacional de Comercio, la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles y el Consejo Mexicano de Negocios; negocios educativos privadas auspiciadas por órdenes religiosas (Universidad Anáhuac, Universidad La Salle de Chihuahua, el Colegio Israelita de México, la Universidad Hebraica) y no podría faltar la ultraderechista Unión Nacional de Padres de Familia y organizaciones fantasmagóricas, como la Alianza de Maestros, o asociaciones como Jacaranda Education.
En respuesta, la botarga de una enorme rata con el rostro del Enano del Tapanco empresarial y el símbolo del PRI en el pecho circuló profusamente por las redes sociales.
Hijo de otro bandido que intervino en el complot para asesinar a Colosio: Claudio X. González Laporte. (Consejo de Administración de Kimberly Clark en México - transnacional relacionada siempre con la CIA-, y del Consejo Mexicano de Negocios (CMN) -con voz y voto en la ultra conservadora agrupación mafiosa de la Comisión Ejecutiva del Consejo Coordinador Empresarial (CCE)-. Aliado a directivos de Grupo Posadas, Industrias Peñoles, FEMSA, Alfa, Bachoco, Banamex, Bimbo... Es o ha sido miembro de los consejos de administración de Grupo Carso, América Móvil, Alfa, Televisa, General Electric, Unilever, Grupo México, Home Depot, Kellogg`s Company y JP Morgan Internacional. Dejó la dirección de Kimberly a su otro hijo: Pablo González Guajardo. En octubre 3 de 2014, Claudio X. González renunció al consejo de Televisa empresa de la que es cofundador y accionista.
Pues esos ultra bandidos están detrás de la cortina de humo de la vesícula biliar de Chuayffet: esconden el trasiego de la educación nacional a consorcios privados.