Como todo resentido, descalificó la encuesta en la que resultó ganadora Yolanda Osuna Huerta, la candidata de Morena. “Para mí fue un dedazo. Me asombró el efecto ´Juanito´ en Tabasco, se justificó.
Será el candidato de Movimiento Ciudadano, el partido dedicado a la pepena de los desechos de otros partidos, en especial de Morena. Se volverá a ver las caras con Yolanda Osuna, quien va por la reelección.
Esta vez se medirán en las urnas y no hay ninguna duda de que volverá a morder el polvo ante ella. No es la primera vez que contenderá por la presidencia municipal de Centro. Participó en los comicios de 2006 y 2009 y fracasó. Perdió ante Evaristo Hernández Cruz y Jesús Alí de la Torre, respectivamente.
Es el cuarto partido al que se suma, después de militar en el PRI y luego en el PRD. En este último partido, gracias al efecto López Obrador, fue diputado local, diputado federal y senador. ¿Qué hizo por Tabasco en esos cargos? Absolutamente nada.
Bueno, sí. Como legislador local se prestó para darle golpe de Estado a Javier May Rodríguez y quitarle la coordinación de la fracción parlamentaria del PRD y dársela a Silbestre Álvarez Ramón, porque resultaba muy incómodo al líder del Congreso, el priista Florizel Medina Pereznieto.
Como diputado federal y senador pasó de noche por el Congreso de la Unión. Nada digno que destacar, más que su soberbia, prepotencia y altanería, porque se siente tocado por la mano de Dios. Es pura pose, un fantoche con estirpe.
En 2018 buscó ser candidato a la gubernatura por el PRD y como no lo logró se fue a Morena, como todo un chapulín oportunista y convenenciero. Morena ganó la gubernatura ese año con Adán Augusto López Hernández, quien lo nombró titular del ISSET.
Dejó peor de lo que estaba esa institución. En muy malos términos se marchó. Durante el tiempo que estuvo en el cargo maltrató al personal, su comportamiento fue grosero y de eso hay constancia, un rosario de quejas de la gente que estuvo bajo su mando.
Les dio cargos a sus incondicionales de toda la vida sin tener la capacidad para ocupar esas posiciones. Eso explica, también, el fracaso de su gestión. Hasta salió peleado con el gobernador Merino, quien terminó por cesarlo.
Con esos malos antecedentes, quiso ser el candidato de Morena a la presidencia municipal de Centro. Por eso no figuró en la encuesta. Esa es la verdadera razón de su derrota, no la sarta de mentiras que dijo en la radio más escuchada del cuadrante tabasqueño, que lleva 28 años luchando por Tabasco “al lado de mi amigo Andrés Manuel López Obrador”.
¿Tú le crees a Fernando Mayans? Yo tampoco, diría el clásico. Nunca ha sido un político de izquierda, sino un saltimbanqui. A él no lo mueven ni los ideales ni las convicciones, sino el interés personal, su ambición desmedida.
Nunca se comprometió con el movimiento democrático, más bien le sacó provecho personal, porque lo suyo son los cargos, no los encargos. Un vulgar político que si no le cumplen lo que pide, lo que exige sin merecerlo, vocifera que no lo respetan, que pisotean sus derechos, cuando el que no respeta las reglas del juego es él.
Por cierto, no es el único que rompió con Morena. Lo hizo también, por las mismas razones, Tomás Brito Lara. Este no se fue a Movimiento Ciudadano, sino regresó al PRD del que se fue hace unos años, para ser candidato a la presidencia municipal de Cárdenas.
Es curioso, pero Mayans, Brito y Karla Rabelo tienen algo en común: todos ellos estaban bajo el cobijo de su jefe político, el gallo que se sentía presidenciable y perdió de fea manera en el proceso interno. ¿Desobediencia a su mentor o acomodo de fichas en otros partidos? El tiempo lo dirá.
