De los tres que simulan competir con el candidato de Morena y aliados, la que menos contacto tiene con la gente es la oportunista y convenenciera candidata común del PAN y del PRI, Lorena Beaurregard.
No camina, no preside reuniones con representantes de los sectores productivos ni tampoco encabeza mítines, como a diario lo hace Javier May.
No hay punto de comparación entre ella y él. Lorena representa lo mismo de siempre: corrupción, privilegios, saqueo y mucha politiquería.
Eso se lo dijo públicamente Silvia Cano antes de renunciar al PAN, luego que la dirigencia estatal simuló un proceso interno para elegir a la candidata a la gubernatura, cuando todo ya estaba preparado para que la priista ganara la nominación.
Javier representa la esperanza para el pueblo, un futuro mejor para Tabasco. Tiene propuestas, asume compromisos y está del lado de la gente y la gente lo respalda abrumadoramente.
Para muestra un botón: en 12 días de campaña, hasta antes de la Semana Santa, Javier May había tenido contacto directo con más de 125 mil personas, presidido 17 reuniones con sectores productivos y realizado unos 36 mítines en los 14 municipios que, hasta ese corte, había recorrido durante ese lapso.
El lunes pasado reanudó su actividad electoral y, obviamente, las cifras se incrementan. Volvió a recorrer Centro donde encabezó reuniones con empresarios y con unos cinco mil agremiados al SUTSET.
Ayer estuvo en Jalapa, por lo que son 15 los municipios que ha recorrido en 14 días de campaña. Solo le faltan Tacotalpa y Teapa para completar la primera de tres vueltas al territorio tabasqueño.
Esas cifras fueron aportadas por el equipo de campaña del candidato de la coalición “Sigamos Haciendo Historia en Tabasco”.
Lorena, campaña desde la oficina climatizada ¿Y Lorena Beaurregard? No hace campaña en territorio sino en escritorio, en oficinas climatizadas donde ofrece ruedas de prensa ante la nula aceptación ciudadana a su candidatura, para criticar al gobierno y machacar con la inseguridad y seguir con la misma línea discursiva de la oposición de sembrar miedo en la ciudadanía a fin de generar una reacción adversa hacia el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero que a todas luces ha resultado fallida.
Y como las propuestas no son lo fuerte del PRI y del PAN, sino la guerra sucia, los operadores en asuntos de cañería se han dedicado a difundir noticias falsas o distorsionar las declaraciones para afectar la campaña de Javier May.
Son tan obvios que el tiro les salió por la culata. Pretendieron que los burócratas se le fueran encima al candidato morenista después de haberse reunidos con ellos en un evento masivo, que congregó a más de cinco mil trabajadores al servicio del Estado con sus directivos a la cabeza.
Días antes, en una entrevista radiofónica, Javier May dijo que en su gobierno los sueldos de los altos funcionarios serán recortados. Nadie ganará más que él, 90 mil pesos mensuales. Y de ahí para abajo.
Pues bien, distorsionaron esas declaraciones para que pareciera que Javier May le bajará el salario a los burócratas.
Esa falsedad de inmediato fue desmentida y los autores quedaron exhibidos.
Fraudelino o el bunker de la corrupción
Este trabajo sucio bien se puede acreditar a la gente de Audelino Macario, operador siniestro de Lorena Beaurregard, o bien sus autores pertenecen al bunker de la corrupción.
Es decir, puede ser obra del PRIAN o de los enemigos de “casa”, esos que ya se sentían en los cuernos de la luna y no vieron venir el ramalazo que los bajó de sopetón.
Desde hace tiempo se sabe quiénes están detrás de la candidata del PRIAN, quienes han sido sus promotores y financiadores.
Uno de ellos es un bien nacido, que tiene estirpe y no admite que un político de origen humilde, pero de profundas convicciones y precursor del movimiento democrático, sea el próximo gobernador, cuando ese es un derecho divino que le corresponde a ellos. Hoy está convertido en un mezquino librero.
El otro, un notario metido a rector, que piensa que completará todo su periodo, pero más pronto cae un hablador que un cojo, dice el dicho popular.
Es uno de los aportantes de la candidata prianista.
También se sabe que, al interior de Morena, quieren ver tropezar a Javier May para poder decir que se equivocaron de candidato. Son tan obvios, que dejan huellas por todos lados. Basta seguirlas para descubrir desde dónde se alienta la guerra sucia contra el oriundo de Comalcalco.
Son los mismos que promocionan a los candidatos traidores, postulados por otros partidos, en sus redes sociales y de manera subrepticia golpean a Javier May a través de troles o páginas creadas con ese propósito.
Se creían los dueños de Tabasco y beneficiarios del poder. Triste su cuadro. A partir del primero de octubre, tendrán que buscar cobijo en otra parte.
