Si uno no conociera a Manuel Andrade Díaz, tal vez le otorgaría el beneficio de la duda a sus dichos. La clase política local sabe que el exgobernador es como la “chimoltrufia”: como dice una cosa dice otra.
Como político, de pena ajena. A pesar de haber llegado a ocupar el más alto cargo político del estado, producto del fraude electoral, no por méritos propios, jamás trascendió más allá de las fronteras tabasqueñas. Se quedó atrapado en la política local.
Afanosamente ha buscado ser diputado federal y senador de la República y no ha podido. Eso es muy simple: carece de liderazgo. No suma, sino resta. El único peso que tiene en la política choca es corporal. Ahí sí que pesa y bastante, pero nada más.
En el proceso electoral en curso fue chamaqueado de fea manera por su amigo Juan Manuel Fócil Pérez. El candidato del PRD a la gubernatura le prometió, mínimo, una diputación federal. Se quedó como el chinito, nada más “milando”.
Esa frustración la ha tenido que sacar de algún modo. Como no pudo ser ni diputado ni senador, ahora le ha dado por ser analista político.
En esa condición abordó recientemente los 50 compromisos que el candidato a gobernador por Morena y aliados, Javier May Rodríguez, presentó a los tabasqueños en el arranque de su campaña.
Ese “análisis” lo hizo, más que nada, para desacreditar las propuestas del seguro ganador de la elección de dos de junio. Aunque renunció al PRI, sigue actuando y pensando como los de la vieja y arcaica cultura priista.
Según Andrade, 40 de las propuestas son “repetidas” de las que, en su momento, presentaron Arturo Núñez Jiménez y Adán Augusto López Hernández, y las 10 restantes son irrealizables por la falta de presupuesto para concretarlas.
Lo que otros prometieron y no cumplieron, es asunto de ellos, no de Javier May. El compromiso de construir el ferrocarril que enlace Estación Chontalpa con el puerto de Dos Bocas, en Paraíso, es en serio, no una vacilada como las que acostumbraba el gordo Andrade cuando era gobernador, como el monumento que pretendió autoerigirse en la Vía Corta, donde quiso también instalar una caseta de cobro y no tuvo más remedio que desistir por el rechazo generalizado a esa pretensión egocentrista y autoritaria.
Esa obra cuenta, además, con el aval de la que será la primera mujer presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum. De modo que estamos hablando de un proyecto serio, viable, que dará mayor impulso y dinamismo a las actividades productivas de la Chontalpa.
El león cree que todos son de su condición
Como Andrade Díaz nunca ha sido un hombre de palabra, piensa el león que todos son de su condición. Todos sabemos que es un mitómano, un chiste mal contado. Como gobernador dejó mucho que desear, pasó con más pena que con gloria.
Los excedentes petroleros que le dio el entonces presidente Vicente Fox, fueron a parar a sus bolsillos y de sus colaboradores, como Carlos Madrazo Cadenas que de la noche a la mañana se convirtió en un próspero hombre de negocios. Se llegó a decir, inclusive, que era su prestanombres en varios negocios que, por obvias razones, no podía poner a su nombre o de sus familiares.
Por eso tal vez cree que las propuestas que plantea Javier May en campaña son irrealizables. Solo hay que recordarle a Manolito que cuando fue la primera vez alcalde de Comalcalco, el próximo gobernador puso en marcha varios programas sociales con el mismo presupuesto que manejó su antecesor, el finado Gregorio Arias.
Con ese mismo dinero, alcanzó para entregar zapatos y útiles escolares gratuitos a los estudiantes de educación básica, los desayunos escolares, los vales de carne de res y de gas doméstico; se pudo mecanizar gratuitamente las plantaciones agrícolas de pequeños productores, construir viviendas y otorgar incentivos para aumentar la recaudación, entre muchas otras acciones.
Durante su gestión, no hubo ninguna comunidad, ranchería, poblado o Villa de Comalcalco, que no recibiera por lo menos una obra de infraestructura física.
Con el PRI, había gobierno rico con pueblo pobre
Es el mismo caso del presidente Andrés Manuel López Obrador. Con el mismo presupuesto y sin pedir un solo peso prestado a organismos internacionales usureros, construyó una refinería, dos aeropuertos, los trenes Maya e Transístmico; se financian los programas sociales, se hizo frente a la pandemia, entre muchas cosas más.
Cuando se tiene vocación de servicio y se actúa en beneficio de los demás, como son los casos del presidente, la doctora Claudia y de Javier, el presupuesto alcanza y alcanzará para eso y mucho más.
Si Javier promete otorgar apoyos económicos a adultos mayores de 60 a 64 años, a personas con discapacidad, otorgar créditos a la palabra a ganaderos y pescadores, o programas como sembrando vida y sembrando pesca, es porque ya sacó las cuentas y sabe de dónde saldrá el dinero. Ya lo explico incluso en una entrevista radiofónica.
Con el PRI, Tabasco tenía gobierno rico con pueblo pobre. Eso cambiará a partir del primero de octubre. Solo en una mente obtusa, como la de Manuel Andrade, que llegó al gobierno a servirse y no a servir, nada de esto es posible, porque ellos sí que no piensan en el pueblo, sino en darse vida de privilegios.
