El golpe ha sido demoledor, cimbró sus cimientos. Su credibilidad quedó pulverizada y su afán justiciero pasó a ser solo una impostura.
El presidente ya lo había advertido hace tiempo. La organización civil, que recibe financiamiento del Departamento de Estado de Estados Unidos y otras agencias de ese país, no era lo que sus creadores pregonaban, sino estaba y ha estado a favor de la corrupción, sobre todo si esta tiene que ver con miembros conspicuos, como María Amparo Casar.
Nadie se esperaba que el viernes se difundiera en la mañanera la noticia que se ha convertido en escándalo nacional y que pega directamente en el corazón de un organismo dedicado a exigir cuentas claras y a combatir la corrupción e impunidad.
Señala la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio.
MCCI no ha dicho nada al respecto, más que salir en defensa de su presidenta, no porque se haya revelado toda la verdad acerca de cómo defraudó 48 millones de pesos a Pemex con el cobro de una pensión por viudez que no merecía y el pago del seguro, valiéndose de sus influencias como coordinadora de asesores del entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel, en tiempos de Vicente Fox.
La defensa de MCCI es por la revelación de datos personales de ella, una vez que el gobierno federal hizo público todo el expediente de la trama fraudulenta de Casar Pérez. El enojo es que se haya mostrado a todo el mundo que su presidenta es una corrupta.
¿Qué pasó en la mañanera del viernes tres de mayo, Día de la Santa Cruz?
Ese día, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, explicó con claridad la manera en que María Amparo Casar maniobró para cobrar una jugosa pensión post mortem sin merecerla, lo que constituyó un delito el cual fue denunciado ante la Fiscalía General de la República, por tratarse del ilícito de fraude continuado en contra de la petrolera.
Los antecedentes
El 7 de octubre de 2004, Carlos Fernando Márquez Padilla, esposo de Casar y coordinador de asesores en Pemex, se suicidó. Se arrojó al vacío desde el piso 12 del edificio A de la Torre de Pemex, en la Ciudad de México. Se abrió una averiguación previa para descartar o confirmar si se trató de un homicidio.
Sin esperar el dictamen pericial del Ministerio Público, la viuda solicitó el pago del seguro, la ayuda de gastos funerarios, la pensión post mortem y la pensión para sus hijos y para ella.
Los directivos de Pemex tampoco esperaron el resolutivo de la representación social. Decretaron que la muerte de Márquez había sido un accidente y accedieron a pagar el seguro y autorizar las pensiones a la viuda e hijos.
Sin embargo, el MP resolvió que fue un suicidio. La hoy presidenta de MCCI, acompañada del escritor Héctor Aguilar Camín, fue a ver al entonces titular de la procuraduría de la capital del país para pedirle que modificara el dictamen pericial y se asentara que la muerte de su esposo fue accidental, a fin de que procediera el pago del seguro y las pensiones. Desde hace 20 años y hasta febrero pasado, cobraba una pensión mensual de 125 mil pesos, 31 millones de pesos en total, y 17 millones por el pago del seguro. En total, 48 millones de pesos.
AJUSTARSE A LA LEGALIDAD
La actual directiva de Pemex solicitó a la Fiscalía General de la Ciudad de México copias certificadas del dictamen pericial y comprobaron que, efectivamente, el esposo de Casar se quitó la vida, y además, solo tenía cuatro meses trabajando en la empresa.
Se suspendieron las pensiones a la viuda e hijos de Márquez Padilla, y se presentaron las denuncias en contra de los directivos de la petrolera que se prestaron a esta maquinación. Se emprendieron además acciones para tratar de recuperar los 48 millones de pesos pagados a Casar y a sus hijos.
Los conservadores reaccionaron con furia por esta revelación en la mañanera. Intelectuales orgánicos, medios afines al conservadurismo, salieron en defensa de Casar Pérez. Hasta el INAI se le fue con todo al presidente, pero pasan por alto que se trata de un caso de corrupción que mancha a quienes dicen combatir ese cáncer que carcome al servicio público.
Con qué cara ahora MCCI puede acusar, denunciar presuntos actos de corrupción si su presidenta es una corrupta y nadie le exige que rinda cuentas. En el fondo lo que pelean son privilegios de los que tanto gozaron en los gobiernos del PRIAN.
Todos los que pertenecen a la llamada mafia del poder se tapan con la misma cobija de la corrupción.
Antes de exigir cuentas a otros, deben rendir las propias, demostrar que en verdad están en contra de la corrupción e impunidad, si no van a quedar como lo que verdaderamente son: unos farsantes.
