Es preocupante que en las últimas semanas se hayan registrado detenciones en Tabasco de personas de origen centroamericano vinculadas a delitos graves como homicidios, tráfico de armas y drogas. Esto refleja varios problemas que afectan la seguridad en la región.
A finales de enero de 2026), en Macuspana, se capturó a una banda delictiva integrada mayoritariamente por centroamericanos: cinco guatemaltecos, de 17 a 32 años, un hondureño de 33 años y un mexicano.
Les decomisaron armas cortas y largas, dosis de droga, una motocicleta y una camioneta. Esta detención se relacionó con una ola de violencia reciente en la zona, incluyendo homicidios como el de una mujer en un bar.
Hay otros casos previos en Tabasco donde se han detenido extranjeros en operativos contra delitos contra la salud y posesión de armas, como en mayo de 2025, cuando cayeron 12 personas —cinco de ellas extranjeras— presuntamente ligadas al CJNG.
Tabasco es una zona estratégica por su ubicación en el sureste mexicano, cerca de la frontera con Guatemala y Chiapas, lo que la convierte en corredor para el tráfico de drogas, armas y personas.
Grupos como el CJNG y La Barredora disputan el control, y a menudo reclutan o colaboran con operadores extranjeros.
La participación de centroamericanos en estos delitos no es aislada. Refleja cómo el crimen organizado transnacional aprovecha rutas migratorias, reclutando o utilizando a migrantes vulnerables o pandilleros para operaciones locales de narcomenudeo, extorsión o sicariato.
Aunque las autoridades han logrado detenciones importantes y reducciones en homicidios en Tabasco, por ejemplo, 42% menos en periodos de reforzamiento federal, la presencia recurrente de estos perfiles indica que persisten brechas en el control fronterizo sur, en inteligencia y en prevención de reclutamiento por parte de cárteles.
No se trata de estigmatizar a toda la migración centroamericana.
COOPERACIÓN Y SEGURIDAD
La gran mayoría huye de violencia y pobreza, y muchos son víctimas del crimen organizado, pero sí es una señal de alerta sobre cómo el crimen organizado explota esas vulnerabilidades.
Requiere mayor cooperación regional entre México, Guatemala, Honduras y El Salvador, fortalecimiento de fronteras inteligentes y estrategias que ataquen las causas raíz, no solo las consecuencias. Esto evidencia que el problema no es solo local, sino parte de una dinámica transnacional más amplia que sigue activa pese a los avances en detenciones y decomisos a nivel nacional.
Esto explica también la reunión de seguridad que se llevó a cabo el miércoles pasado en Tenosique entre autoridades de Tabasco y Chiapas que comparten frontera con Guatemala.
Se trató de la Primera Sesión Extraordinaria Interregional de Mesas de Paz entre ambas entidades, celebrada en la sede de la 38 Zona Militar en Tenosique. El objetivo principal fue fortalecer la coordinación interinstitucional para consolidar una "región en paz", con énfasis en el combate a delitos transfronterizos como abigeato, robo de vehículos, tráfico de drogas y tráfico de armas.
También estuvo sobre la mesa el tema migratorio, el flujo de personas y su explotación por el crimen organizado, se habló de la prevención de delitos, intercambio de inteligencia y acciones conjuntas para generar resultados más efectivos en la zona fronteriza.
Esta mesa se enmarca en las estrategias regionales de seguridad, donde se reconoce que Tabasco y Chiapas comparten retos comunes por su posición geográfica: corredores migratorios, disputas territoriales de cárteles y el uso de migrantes vulnerables para operaciones delictivas.
La reunión ocurrió justo en el contexto de una ola de violencia y detenciones en la región, lo que impulsó la necesidad de una respuesta coordinada más allá de operativos aislados.
Temas como el tráfico de armas, drogas y la migración irregular son centrales en el reclutamiento forzado o colaboración con pandilleros guatemaltecos y hondureños por parte de grupos criminales mexicanos.
El encuentro busca prevenir y atacar estas dinámicas transfronterizas, fortaleciendo inteligencia compartida y blindaje regional contra el crimen organizado que explota la frontera sur.
