Los de abajo

El PT y PVEM defendieron privilegios millonarios
 

*Por eso traicionaron la reforma electoral y al voto popular


La presidenta Claudia Sheinbaum tuvo razón al señalar que quienes votaron en contra de la reforma electoral —el PT, el PVEM y tres legisladoras de Morena— lo hicieron para defender privilegios. De parte del PRI, el PAN y Movimiento Ciudadano era previsible.
 

Este viernes, el portal sinembargo.mx publicó un amplio reportaje que expone el derroche, los privilegios y la baja legitimidad electoral de estos partidos en los últimos años.
 

Bajo el título “Autos de lujo, vuelos premier, mochilas, etc. Para eso defienden PT-PVEM sus millones”, el medio detalla cómo estos recursos se destinan a gastos suntuosos en lugar de fortalecer la democracia.
 

En este año, el financiamiento público asignado es de aproximadamente 894 millones de pesos para el PVEM y 723 millones para el PT. En comparación, el PAN recibe alrededor de mil 388 millones, el PRI mil 53 millones y el Movimiento Ciudadano mil 39 millones.
 

Estos fondos se manejan con gran opacidad y discrecionalidad. La propuesta presidencial buscaba recortar el 25% de esos recursos, abaratar los procesos electorales, garantizar que todos los legisladores lleguen al cargo mediante el voto directo de la ciudadanía y eliminar o reducir las listas plurinominales controladas por las cúpulas partidistas. No se pudo porque los aliados se sumaron a la oposición en defensa de esos privilegios.
 

El reportaje ofrece una crítica dura y bien documentada contra el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), ya que en San Lázaro votaron para preservar presupuestos millonarios y curules plurinominales sin un verdadero esfuerzo electoral.
 

Entre los datos destacan gastos como 124 millones de pesos en mochilas, autos de lujo, vuelos premier, remuneraciones elevadas a dirigentes y la acumulación de décadas como plurinominales por parte de sus principales líderes.
 

Estos hechos son difíciles de justificar en partidos con apenas un 3 % (PVEM) y 2 % (PT) de intención efectiva de voto, según la encuesta más reciente de Enkoll.
 

Por ejemplo, Alberto Anaya, dirigente del PT, lleva 25 años como legislador, mientras que Arturo Escobar, líder del PVEM, acumula 15 años como diputado o senador plurinominal.
 

Estos números confirman que ambos partidos operan como satélites de Morena, sobreviviendo gracias al financiamiento público y las listas plurinominales más que a un respaldo ciudadano genuino.
 

El texto también subraya la contradicción ideológica y ambiental del PVEM: un partido que se autodenomina “ecologista” pero destina millones a productos de poliéster y PVC altamente contaminantes, repitiendo por años esquemas de compras masivas de mochilas y promocionales con proveedores cuestionables.
 

Además, menciona que uno de esos proveedores es el mismo que utilizó el PRI para simular “el ejercicio de recursos para la formación de cuadros de mujeres”.
 

En cuanto a sueldos elevados a costa del erario, el PT destinó el año pasado siete millones de pesos al salario de sus dirigentes y 3.2 millones en honorarios a personas contratadas por esa vía.
 

Este patrón de opacidad y posible desvío de recursos no es exclusivo del PT y el PVEM; también lo practican el PRI, el PAN y MC. Sin embargo, genera especial indignación que partidos que se dicen aliados de Morena derrochan dinero público en lujos personales o promocionales que no benefician a la ciudadanía.
 

NO SON RECURSOS PARA DERROCHAR
 

El financiamiento público a los partidos es un mecanismo constitucional pensado para promover la democracia y la equidad electoral, no para financiar autos de lujo, vuelos premier o remuneraciones opacas a dirigentes que acumulan décadas en curules sin competir directamente por el voto popular.
 

Esto genera desconfianza en el sistema, fomenta el clientelismo y desperdicia recursos que podrían destinarse a prioridades nacionales como salud, educación o infraestructura.
 

En un país con profundas desigualdades como México, donde el erario proviene de los impuestos ciudadanos, resulta inaceptable que partidos con mínimo apoyo electoral gasten cientos de millones de esta forma, sobre todo cuando el PVEM contradice su etiqueta “ecologista” al promover productos contaminantes.
 

Toda la retórica utilizada para justificar su rechazo —calificando la reforma como “regresiva”, “antidemocrática”, un intento de “retorno al partido único” o de acabar con la pluralidad legislativa— no fue más que una cortina de humo para conservar esos vicios y canonjías, y seguir funcionando como partidos parasitarios ajenos al interés común.
 

Como afirmó la presidenta, la ciudadanía ya identificó a quienes votaron en contra y actuará en consecuencia cuando pidan el voto en 2027. La dirigencia nacional de Morena debería considerar seriamente ir solo a esas elecciones, pues, como señaló la mandataria, es preferible perder una votación que negociar principios.

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