Los de abajo

La amnesia de los "redentores": Deuda, cinismo y monumentos al ego


En la política tabasqueña, el cinismo suele ser el recurso más socorrido cuando la memoria estorba. Hoy, la oposición local ha decidido desenfundar el dedo flamígero para señalar con una indignación impostada al gobernador Javier May Rodríguez.
 

El motivo de su "escándalo" es la solicitud al Congreso local para contratar esquemas de financiamiento destinados a infraestructura; una herramienta financiera legítima que, además, cuenta con la garantía de ser liquidada antes de que concluya el actual mandato.
 

Sin embargo, para los detractores del régimen, los datos duros son lo de menos. Han pegado el grito en el cielo vociferando que Tabasco se encamina a la bancarrota, lanzando al aire la cifra de 11 mil millones de pesos como si de un sorteo se tratara.
 

Pero las cuentas alegres de la oposición chocan de frente con la realidad institucional: en los registros de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la deuda pública de Tabasco no supera los 5 mil millones de pesos.
 

Nuestra entidad posee una de las deudas más bajas del país, a diferencia de otros estados que apenas ven pasar sus participaciones federales porque el 80% ya está comprometido por administraciones pasadas.
 

Es aquí donde la amnesia se vuelve sospechosa. Quienes hoy se rasgan las vestiduras son los mismos que, cuando ostentaron el poder, no solo endeudaron al estado hasta las cachas, sino que lo hicieron bajo un esquema de opacidad que solo dejó a su paso "monumentos a la corrupción".
 

El caso de Manuel Andrade Díaz es emblemático. Uno de los críticos más beligerantes de la actual administración es el mismo que pretendió alimentar su ego erigiendo una estructura de 12 metros con sus iniciales ("MA") en la Vía Corta.
 

Aquella obra, calificada de relumbrón e innecesaria, fue detenida por la indignación ciudadana, pero simboliza a la perfección una era de impunidad. Andrade heredó a su sucesor, Andrés Granier, más de 500 obras inconclusas. No hubo consecuencias; el pacto de impunidad entre correligionarios permitió que las irregularidades de su quinquenio fueran perdonadas.
 

No podemos olvidar el Hospital Regional de Alta Especialidad de la Mujer. El 27 de octubre de 2006, Andrade inauguró la obra civil con cortes de listón y fanfarrias, como si estuviera operativa.
 

La realidad fue criminal: entregó un edificio vacío, sin el equipamiento médico de tercer nivel necesario, trasladando una carga financiera asfixiante a la siguiente administración. Mientras México vivía un "boom" petrolero con barriles a 100 dólares, en Tabasco ese dinero se diluía en gasto corriente, proyectos cosméticos y opacidad. En ese entonces, Transparencia Mexicana colocó a nuestro estado en el vergonzoso segundo lugar nacional en actos de corrupción.
 

UNA TRAS OTRA, EL DESPILFARRO
 

La cadena de desatinos continuó con Andrés Granier Melo, cuyo sexenio terminó en un colapso financiero y sanitario. Bajo su mando, los bordos de protección del río Carrizal —obras vitales para Villahermosa— presentaron anomalías estructurales y financieras que pusieron en riesgo a la población. A eso se sumó el desvío de ayuda humanitaria enviada tras las inundaciones, un acto que la memoria colectiva aún resiente como un robo descarado. Dejó al gobierno en bancarrota y al estado endeudado.
 

Finalmente, el gobierno de Arturo Núñez, pese a la expectativa de cambio, dejó "arcas vacías" y obras simuladas, como el mercado José María Pino Suárez, criticado por sus retrasos. También se le reprocha el gasto de mil millones de pesos en proyectos fallidos, incluyendo 25 millones para una película que nunca se filmó.
 

En el PRI y el PRD se sufre de una amnesia conveniente. Son expertos en ver la paja en el ojo ajeno, pero se niegan a ver la viga en el propio. El llamado "Puerquito Valiente" y sus aliados carecen de autoridad moral para dar lecciones de finanzas públicas.
 

Quienes ayer usaron el presupuesto como botín personal, hoy no pueden pretender ser los guardianes del erario estatal. Antes de señalar a Javier May, la oposición debería explicar por qué, con presupuestos históricos y excedentes petroleros, dejaron a Tabasco sumido en el rezago y la simulación. El pueblo tiene memoria; ellos, solo tienen discurso.

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