Los de abajo

Alianza PRD-Bertruy: juntar el hambre con la necesidad 


Hace unos días, Rafael Acosta León, dirigente estatal del PRD, y Humberto de los Santos Bertruy, quien encabeza la agrupación política Unión Democrática por Tabasco, anunciaron una alianza electoral con miras a las elecciones intermedias de 2027. 
Este acuerdo se podría concretar en caso de que el Consejo Estatal del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT) resuelva dentro de un par de meses si le otorga o no el registro como partido político a la organización del exalcalde de Centro.
Si el fallo resultara adverso, han dicho los dirigentes que la alianza sería de facto. En el terreno político electoral, ese acuerdo sería tanto como juntar el hambre con la necesidad. El PRD ha ido de más a menos en los últimos procesos electorales y Alternativa Social no ha pasado la prueba de las urnas. 
Ese pronunciamiento suena más bien a buenas intenciones, es darse ánimos ante un escenario adverso y complicado por la falta de credibilidad, malos antecedentes, consistencia y representatividad de quienes promueven esa alianza. 
Es una apuesta arriesgada en un escenario en el que Morena tiene el predominio electoral y otros partidos con mayor o igual representatividad en el estado se disputan los votos anti Morena. Pero como dice el dicho: no hay peor lucha que la que no se haga. 
Si nos vamos a los números de las últimas elecciones, el PRD es el partido que más votos ha perdido en la entidad. 
Su votación histórica la obtuvo en las elecciones de gobernador en 2012. En ese proceso electoral en el que resultó ganador de la contienda Arturo Núñez Jiménez, alcanzó 547 mil 663 votos, equivalentes al 50.41 por ciento, según los resultados oficiales.
A partir de esa elección, su votación vino a la baja, lo mismo que las alcaldías y presidencias municipales ganadas en las justas electorales.  
En 2015, la primera elección en la que participó como gobierno, a la mitad del sexenio nuñista, perdió la mitad de los sufragios obtenidos en 2012, aunque fue el partido que más votos consiguió en las urnas: 248 mil 663 sufragios en los 21 distritos electorales, y 201 mil 480 en las 17 presidencias municipales.  
En 2018, el sol azteca no solo perdió la gubernatura a manos de Morena, sino que su caudal de votos disminuyó aún más. En ese proceso contendió en alianza con el PAN y Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano. 
De manera individual aportó 169 mil votos a la candidatura de Gerardo Gaudiano. Sumados todos los votos de la coalición, llegaron a 233 mil 675 sufragios, muy por debajo 674 mil 689 que aportó Morena de los 732 mil 743 que le dieron el triunfo a Adán Augusto López Hernández.  

UN TRIUNFO QUE FUE DERROTA

Ser gobierno durante seis años no significó al PRD ganancia sino pérdida de votos: 378 mil 603 ciudadanos dejaron de sufragar por ese partido. Los números no mienten; exponen una realidad que no puede eludirse. Perdieron las 21 diputaciones de mayoría y solo ganaron la presidencia municipal de Jonuta.  
La situación del perredismo tabasqueño empeoró a su retorno a la oposición. En los tres comicios en los que ha participado en esa condición los resultados son magros. En las elecciones de 2021 obtuvo 126 mil 752 votos en los 21 distritos electorales y 147 mil 826 en las 17 presidencias municipales. 
En esa elección se fue en blanco en el Congreso local y solo ganó la alcaldía de Paraíso. Su último triunfo de mayoría logrado en las urnas. En 2015 gobernaba en ocho municipios; hoy, en ninguno. 
En su última participación electoral consiguió más votos el PRD en los 21 distritos electorales (99,348) y en las 17 alcaldías (135,824) que en la gubernatura (75,290) en los comicios de 2024. 
Si se comparan la participación del PRD en las últimas tres elecciones de gobernador, el resultado arroja una pérdida de 472 mil 373 votos. Las encuestas más recientes reflejan nítidamente ese desplome electoral. Le otorgan una preferencia de 5 por ciento, muy por debajo del 54 por ciento de Morena, de acuerdo a la más reciente medición de Enkoll. 
El 2027 se perfila como una prueba de fuego para el PRD, será la primera vez que participe como partido político local. Las condiciones no son las deseables sino entrañan en enorme riesgo de ser debut y despedida. Falta poco para despejar esa duda.
Alternativa Social todavía no sabe si será partido político local o no. Sigue en veremos. Su representatividad y base militante es todo un enigma. Los malos antecedentes de sus dirigentes no es buen augurio. Hasta ahora, hay más entusiasmo y optimismo que estructura y organización; se requiere mucho más que eso para ganarse la preferencia ciudadana.

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