La biografía política de Jesús Alí de la Torre no solo ha estado marcada por la deslealtad sino también por antecedentes de corrupción. Su desempeño en la función pública (federal, estatal y municipal) se ha caracterizado por la deshonestidad, corrupción, prepotencia y despotismo.
Su paso por la administración pública ha dejado un saldo negativo por donde se le quiera ver. Durante su gestión como presidente municipal de Centro, se centró en irregularidades financieras y de ejecución de obras.
Estos surgieron principalmente después de su salida del cargo y han sido retomados en debates políticos recientes.
En mayo de 2010, su administración contrató un préstamo bancario por 460 millones de pesos que con intereses llegó a comprometer 609.1 millones de pesos a pagar en ocho años.
Supuestamente, ese dinero se utilizaría para obras de drenaje, pavimentación de calles, el rescate del Centro Histórico de Villahermosa, la rehabilitación de puentes y parques, entre otras proyectos.
Las obras no se reflejaron en resultados visibles: muchas quedaron inconclusas, se cancelaron por irregularidades en la ejecución o se usaron los fondos en conceptos no autorizados por el Congreso del Estado, que había aprobado el endeudamiento vía Decreto 023.
Jesús Alí no manejó con transparencia esos recursos y sí con malas prácticas en su ejercicio. El resultado de esa mala gestión: endeudamiento prolongado al municipio sin beneficio proporcional para la población.
En mayo de 2014, el Congreso local aprobó con 21 votos a favor y abstenciones del PRI que el Órgano Superior de Fiscalización del Estado (OSFE) investigara el destino de estos recursos para determinar responsabilidades administrativas y penales.
También se exhortó a la Contraloría Municipal a informar sobre acciones contra exfuncionarios del trienio. Este caso se documentó en informes financieros de la administración entrante (2013) y fue calificado por opositores como un posible desvío o malversación de fondos públicos.
El Musevi, monumento a la corrupción
El Museo Elevado de Villahermosa (MUSEVI) es ampliamente considerado en Tabasco como uno de los elefantes blancos más emblemáticos de la gestión de Jesús Alí de la Torre, y muchos lo señalan como un monumento a la corrupción por el mal manejo de recursos públicos.
Se trató de un museo elevado construido sobre la avenida Paseo Tabasco, una de las vías principales de Villahermosa. La idea era crear un espacio moderno para exhibir arte, piezas culturales y atraer turismo, con un diseño arquitectónico elevado y llamativo. Incluía fuentes danzantes y elementos que pretendían ser “joya urbana”).
El costo de este elefante blanco osciló entre 60 y 100 millones de pesos. Fue financiado con recursos públicos municipales e inaugurado en 2011 durante la administración de Alí de la Torre.
Nunca funcionó como museo. Aunque se presentó como un recinto cultural de primer nivel, nunca albergó exposiciones permanentes ni cumplió su propósito. Quedó prácticamente vacío o subutilizado desde el principio.
A los pocos años se reportó en total abandono, con fallas estructurales, oxidación, vandalismo y deterioro. Ha sido cerrado en varias ocasiones para “arreglar fallas”. En distintos momentos ha sido usado como sitio para sexo furtivo, consumo de drogas y actividades irregulares, lo que generó escándalos y rechazo ciudadano.
Se le acusó de ser una obra política más que una necesidad real. Fue criticada esta obra por uso de materiales de mala calidad, lo que habría acelerado su deterioro. Se acusó en su momento a Jesús Alí por violación a leyes de conservación del patrimonio cultural, según señalamientos del Colegio de Abogados Tabasqueños.
Para muchos tabasqueños y analistas locales, el MUSEVI simboliza el despilfarro, la falta de planeación y el uso de obras públicas para imagen política de un político fracasado y mediocre.
Para la mayoría de la opinión pública, el MUSEVI representa un claro ejemplo de malversación de recursos públicos, falta de visión y corrupción en el sentido amplio. Quedó como símbolo de cómo se tiró dinero público en una obra que nunca benefició realmente a la población.
Secuestro, extorsión y falsas declaraciones
No es el único caso ilustrativo de la corrupción atribuida a Jesús Alí. En su expediente también figuran presuntos delitos penales. Está acusado de secuestro con fines de extorsión en contra de un empresario que no se prestó a actos de corrupción.
El empresario Abelardo de la Torre Suire nunca se imaginó que rechazar financiar su campaña a la gubernatura en 2012 le acarrearía serios problemas. El 26 de julio de 2023, el hombre de negocios fue detenido arbitrariamente en el Estado de México, que en ese año todavía era un bastión priista del Grupo Atlacomulco. Fue capturado por policías judiciales de esa entidad, acusado de los presuntos delitos de extorsión y asesinato, acusaciones que jueces correspondientes desecharon por carecer de pruebas y sustento.
Eran falsas imputaciones hechas por Jesús Alí con el propósito de extorsionar a de la Torre Suire, a quien quiso obligar a que le entregara 30 millones de pesos y un departamento en la Ciudad de México.
El 6 de septiembre de ese mismo año, el empresario presentó una denuncia penal ante la fiscalía mexiquense en contra de Alí de la Torre a quien acusó de los presuntos delitos de secuestro, amenazas, extorsión, abuso de autoridad, robo y los que resulten, delitos cometidos en el ejercicio de actividades profesionales.
La denuncia penal también se hizo extensiva a los policías que lo detuvieron por tratarse de un acto ilegal.
En febrero de 2025, en la fiscalía del Estado de México se presentó otra denuncia en contra de Jesús Alí, esta vez por fraude procesal y/o falsedad de declaraciones, esto por haber denunciado a Abelardo de la Torre por extorsión con pruebas que la autoridad judicial consideró prefabricadas por lo que cerró ese caso.
Las carpetas de investigación cuentan con amplias pruebas de la participación de Ali de la torre y Gustavo Vidal, su mano derecha que a la fecha continúa laborando en la subsecretaria de Gobierno que ocupo Ali de la Torre en Tabasco, derivado de las influencias como funcionario que ejerció el ahora miembro de Somos México.
Según se ha podido conocer, el avance de las dos carpetas de investigación se ha ralentizado, pero ya se tienen 4 órdenes de aprehensión sin ejecutar en contra del exalcalde de Centro.
Hoy, este político tiene la costumbre de señalar el desvío de recursos públicos a otros, mientras tiene una cola enorme que le pisen. Acostumbra morder la mano que le da de comer.