Los de abajo

El INE ya no se toca, se persigue;

el doble rasero de Alejandro Moreno


Hay gestos políticos que trascienden el error estratégico y se instalan de lleno en el terreno de la degradación moral y el entreguismo. La reciente decisión de Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, de acudir a las autoridades de Estados Unidos para exigir la cancelación de visas a los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), representa uno de los capítulos más vergonzosos y antipatriotas de la oposición contemporánea.
 

La furia de "Alito" se desató porque el árbitro electoral mexicano le prohibió utilizar el término "narcopolítico" en contra de los integrantes de Morena. Incapaz de procesar un límite legal dentro de las instituciones de su propio país, Moreno Cárdenas optó por la salida del vasallaje: correr al extranjero a pedir la intervención de una potencia ajena para castigar a funcionarios mexicanos.
 

Esta actitud no es solo un berrinche político; es una afrenta directa a la soberanía nacional y una muestra de un profundo desprecio por las vías institucionales que él mismo juró defender.
 

La contradicción salta a la vista y desnuda un oportunismo flagrante. No hace mucho tiempo, bajo la consigna de "El INE no se toca", el dirigente priista se vestía con el ropaje de la democracia y marchaba hombro con hombro con la ciudadanía para blindar al órgano electoral.
 

Claro, aquello ocurría cuando el INE estaba bajo la batuta de otros consejeros y sus resoluciones le resultaban cómodas o útiles. Hoy, cuando las reglas del juego democrático no se doblan ante sus intereses, el INE pasa de ser la "catedral de la democracia" a un enemigo al que hay que asfixiar utilizando presiones del gobierno estadounidense.
 

UN PÁJARO DE CUENTAS
 

Para "Alito", las instituciones solo son respetables si le son sumisas. Sin embargo, en política las casualidades son raras y el momento lo dice todo. Esta estridente y desesperada ofensiva internacional contra el INE no ocurre en el vacío.
 

Coincide, de manera casi quirúrgica, con un golpe demoledor en el entorno más íntimo del líder priista: el arresto del contador Luis Antonio Espinosa Campos. Las investigaciones de las autoridades financieras y judiciales han comenzado a cercar un entramado de presunta corrupción que salpica directamente a Emigdio Moreno Cárdenas, hermano del dirigente nacional del PRI.
 

Ante el peso de las evidencias y el avance de la justicia, la vieja estrategia de la distracción se pone en marcha. La arremetida contra el INE en suelo estadounidense parece más una cortina de humo diseñada para victimizarse y desviar los reflectores de un escándalo familiar que amenaza con derrumbar lo poco que queda de su credibilidad.
 

Ir a rogar sanciones extranjeras contra compatriotas que solo cumplen con la ley no es hacer política; es un acto antipatriota que debilita al Estado mexicano frente al exterior.
 

Alejandro Moreno ha demostrado que su verdadera patria no es México, sino la protección de su propio feudo y de sus complicidades. Al intentar castigar al INE en el extranjero, terminó por exhibir su propia pequeñez.

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